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Rutas de montaña: Peña Gobera (737 m.)

Rutas de montaña: Peña Gobera (737 m.)

  • Destacada cumbre burgalesa de los montes Obarenes accesible por el monasterio camaldulense de La Herrera

Las estribaciones de los Montes Obarenes ocupan una comarca complicada y boscosa surcada por barrancos y cañadas, en el límite entre Castilla y La Rioja. Es un enclave deshabitado salvo por el Monasterio de La Herrera, que se esconde entre montañas en uno de sus vallejos, ya en tierras de Burgos. El techo de la zona es el Peñalrayo. Peña Gobera, nuestro objetivo, es un magnífico mirador de Miranda de Ebro y su llanura, con un cómodo acceso por una senda espectacular que sube por una zona de gran belleza.

La pista carrozable que sube de la LR nos deja en el cruce de las salinas de Herrera. Estamos en una aldea deshabitada rodeada de lomas cubiertas de carrascales cerrados. Los campos están plantados de cereal y amapola. Todas las casas están arruinadas y las eras muestran los decenios de abandono. El manantial salino fluye libre, ahora lejos de los depósitos aún visibles.

Vemos el letrero del GR-99 en la encrucijada sombreada por chopos. En este punto sube una pista (dch.) que se interna en el monte bajo. Encinas, robles, sabinas y enebros cubren el monte arcilloso, con afloramientos salinos. Llega a un cruce (0h.05’) y continúa la subida, ahora por terreno abierto entre campos cultivados. Brota con fuerza el boj. A nuestra derecha, remonta la ladera de Gobera, mirador de buitres.

Hito a la izquierda (0h.22’). Abandonamos el GR-99 y remontamos la senda entre madroños, carrascas y boj. Vuelta al GR-99 (0h.30’), para seguir ahora una pista que en fuerte pendiente lleva a un alto. Un poste del GR resiste al paso de los tractores.

A nuestra derecha vemos dos sendas contiguas. Ambas conducen a la cima de Peña Gobera. Elegimos la primera. Los montañeros mirandeses la mantienen transitable. Sube entre carrascas hasta a la primera antecima y se asoma al Ebro. Continuamos por la senda enmarcada entre grandes bojes, que pierde altura con un destrepe de unos 3 metros incluido hasta el collado intermedio. Un corto y fácil repecho nos deja en el techo de Peña Gobera, cima venteada donde es fácil encontrar plumas de buitre (0h.45’).

Está coronado por un buzón del Club Mirandés. Junto a él vemos el belén que coloca el club Karpanta. Las vistas son excelentes sobre cuenca del Ebro y del Umión, techo de los Obarenes burgaleses.

Cuando los rebaños de cabras campaban por la zona era posible continuar por los altos y bajar a las salinas. Ahora el terreno está cerrado de maleza y no hay más remedio que retornar al collado por cualquiera de las sendas de subida.

Poste del GR-99 (1h.05’). Descenso por la pista hasta un cruce (1h.10’). Ahora vamos hacia la derecha. Es una pista parcelaria que pierde altura hasta un grupo de encinas (1h.15’) y continúa (izd.) por un sendero que sigue el lindero de una pieza de cereal. Es el camino de la Herrera.

Tras atravesar un oscuro encinar, donde sólo medra el boj sale a campo abierto. Se escucha del tañido de la campana del monasterio que llama a la oración. Pronto damos con la tapia del convento. El camino va paralelo a ella hasta que cruza con la pista que viene de San Juan del Monte, en Miranda (1h.30’). Bajamos hacia la entrada del monasterio de Nª Sª de Herrera, invisible desde el exterior.

En su origen fue convento cisterciense edificado en el siglo XII que tras diversos avatares, ruinas y abandonos fue ocupado en 1923 por la Congregación Camaldulense. Son ermitaños que se rigen por la regla de San Romualdo. Salvo los hermanos legos llevan una vida en soledad. En absoluto silencio, centrada en la austeridad y el trabajo. Se ocupan de tareas agrícolas. También tienen ganado y venden miel (1h.40’).

Continuamos en suave descenso por la pista hasta las ruinas de Herrera (1h.55’). Hemos dejado atrás un panel informativo junto a la entrada de algunas de las muchas cuevas-vivienda que se abren en la zona.

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