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Ruta de entrada al desfiladero del río Purón.

Paseo veraniego por la senda del río Purón

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  • Una antigua calzada cruza un espectacular desfiladero y comunica el pueblo de Herrán, en el burgalés valle de Tobalina, con el despoblado de Ribera, en Valderejo

Una antigua calzada cruza un espectacular desfiladero y comunica Herrán, en Tobalina, con el despoblado de Ribera, en Valderejo iñigo muñoyerro El desfiladero del río Purón es una profunda hendidura que rasga la Sierra de Árcena. Una senda espectacular que comunica el valle de Tobalina con el Parque Natural de Valderejo. Burgos con Álava por la ruta de las legiones romanas en su avance hacia el Cantábrico. Permite cruzar de Herrán, en la llanura del Ebro, a un valle cerrado entre montañas donde se encuentra el despoblado Ribera.

Salimos de Herrán (letreros) por el molino. El estanque sirve de piscina improvisada. La senda es ancha y de grava, fácil de seguir. Está señalizada con pintura blanca y amarilla (SL). Una zona de picnic y nos adentramos entre montañas. Huele a boj, enebro, romero y tomillo. Barrera de entrada al parque. El Purón abre un desfiladero. Al otro lado, bajo el voladizo de la peña está la ermita arruinada de San Roque y San Felices. Del siglo IX. Se accede por un puente romano.

La senda sube entre pinos, boj y encinas. Cruce (letreros). Por la derecha va a Villafría y Santa Ana. Por la izquierda la senda tallada en la roca sigue hacia Ribera. ‘El Chorro’ cae con estrépito. El camino se cierra y el Purón se remansa en un ‘angosto’ sombrío. Atención a la caída. Vencejos, palomas y mirlos. Al atardecer planean los murciélagos. La senda sube con el río remansado en pozas y luego llanea. Fueron prados ahora colonizados por pinos y chopos. Nos sorprenden vacas vagabundas y temprano veremos corzos.

Termina el bosque (portilla). Ha sido una hora larga a paso tranquilo. Al otro lado se abre un extenso pastizal -un kilómetro- flanqueado por las ladera del Vallegrull y Santa Ana. Al fondo aparece Ribera. Encima, como una fortaleza, la iglesia de San Esteban. El camino cruza el llano entre caballos y vacas. Los chopos medran a orillas del río. Enormes. Coronados de muérdago se balancean al viento.

Barrera y área recreativa. Vemos una fuente descuidada al otro lado del río. Letreros y paneles. Ribera se despobló en los años 70 y lo que queda abruma. Son quedan ruinas cubiertas de vegetación, donde asoman árboles frutales. Vemos pájaros y muchas mariposas. Una calleja nos encarama a la roca donde se eleva la iglesia. Maciza, vigila sobre un cortado a pico sobre el Purón unos caminos que son sólo recuerdo.

El templo es románico. Cuatro capiteles dan acceso a un interior oscuro. La vista se aclara y nos encontramos enjaulados. Es la reja que protege las pinturas murales góticas descubiertas en 1981. Los expertos las dejaron en su lugar.

Almuerzo en la zona recreativa. Luego con calma, disfrutando con tranquilidad del paisaje, volvemos a Herrán que merece una visita.