«Era una persona muy afable, simpática y jugaba muy bien al fútbol»

'Urren', en su etapa como jugador./
'Urren', en su etapa como jugador.

La muerte de 'Urren' conmocionó Amorebieta, cuyos vecinos le definen como un hombre «querido y un excelente amigo de sus amigos»

YOLANDA RUIZ

«Un mazazo». Amorebieta se quedó en «estado de shock». No era para menos. Hace casi dos semanas, sus vecinos conocieron por los periódicos digitales y las emisoras de radio que un vecino suyo, «muy querido y conocido», había fallecido a consecuencia de un asalto que terminó convertido en un brutal y mortal ensañamiento. A día siguiente del suceso, en los bares y los comercios de la localidas se apagó la Navidad: solo se hablaba de Ibon Urrengoetxea, 'Urren' en los campos de fútbol, un «líder» en los terrenos de juego y un «excelente amigo de sus amigos» en la vida que se le escapó sobre una ácera en el centro de Bilbao.

El alcalde de Amorebieta, Andoni Agirrebeitia, le conocía personalmente. Se trataba de un joven «muy afable y simpático», que «jugaba muy bien» al fútbol. «No hay palabras, es ese tipo de noticias que te deja paralizado porque no piensas que pueden pasar. Ibon no tenía problemas en ayudar a cualquiera que lo necesitara. Siempre le veías con una sonrisa, saludando o hablando con alguien, porque además era muy popular por su pasado en el fútbol», subrayaba hace unos días Joseba, quien reside en el municipio desde hace décadas. En realidad, el fútbol era una de las grandes pasiones de Urrengoetxea. «Destacaba como jugador», recordaban algunos aficionados y ciudadanos en los corrillos de los bares. Militó en varios conjuntos de Tercera División. Desfiló por el Bermeo, el Gernika, el Lemoa y también el Amorebieta, donde estuvo hasta 2004.

Joseba Barrenetxea, quien presidía la Sociedad Deportiva Amorebieta mientras jugó, se mostraba «muy afectado» por la muerte del delantero. Destacó de 'Urren' que era «un tío muy reconocido y querido. Muy popular». De su faceta como futbolista, ensalzó que tenía «mucha personalidad», era «bastante líder». «Metía muchos goles», pero siempre se mantenía ajeno a cualquier conflicto.

Contrajo matrimonio con una gernikesa –era padre de un hijo de cinco años–, pero seguía viviendo en su localidad natal. En la localidad, muchos zornotzarras maldecían la mala suerte que había tenido Ibon, «un tío cojonudo», al cruzarse con dos «personas innobles» cuando regresaba de la cina y caminaba por el puente de El Arenal.

Quienes le conocían bien destacaban que, si algo le caracterizaba, era el hecho de que era muy amigo de sus amigos. «Por eso tenía una cuadrilla muy grande».

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