Patear pobres

Varios jóvenes agreden a un sin techo en el parque

Patear pobres
Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

En ‘El corazón del hombre’ Erich Fromm definía la violencia lúdica como aquella que tiene como fin desarrollar alguna habilidad. Lanzar piedras a una diana para hacer puntería. Fromm era un ingenuo. La violencia lúdica tiene en realidad que ver con irte una noche de fiesta, cuando cierran los garitos, a molestar vagabundos, insultarlos, asustarlos, patearlos un poco, quizá también mearles encima y, después, si la noche va para antológica, puede que quemarlos vivos.

Recuerden lo que ocurrió en Barcelona en 1995. Aquellos chicos con estudios, de familias más o menos normales, empapando con disolvente a una mujer de 50 años que dormía en un cajero y lanzándole después una colilla encendida. Como en las películas. En el juicio se supo que solían rematar las juergas yendo a buscar a alguien que durmiese en la calle para divertirse. Al ser detenido por el asesinato de la mujer del cajero, uno de ellos explicó que fueron a molestarla porque «olía mal».

Fue un crimen muy comentado, pero no fue un episodio extraordinario. En 2015 un estudio determinó que un tercio de las agresiones que sufren las personas sin hogar están protagonizadas por jóvenes de fiesta, sin que medie el menor motivo.

Parece ser lo que cuenta el hombre que la madrugada del viernes dormía en la Pérgola del parque de los Patos y fue despertado por un grupo de jóvenes. Sin cruzar palabra, le quitaron las mantas, le empezaron a golpear y lo arrastraron hasta la fuente del parque, donde comenzaron a sumergirle. Alguien les vio y llamó a la Policía. Dos veces. La primera para avisar de que metían a una persona en la fuente; la segunda, para avisar de que no la sacaban.

La llegada de los agentes puso en fuga a los agresores. Fueron detenidos tres. Todos son vizcaínos. Todos son veinteañeros. Todos parecen haber conseguido el récord de no poder ser más miserables. Hay que serlo para entender que un semejante que está en la calle es un juguete a tu disposición. Erich Fromm hablaba de narcisismo maligno, que es una forma de decir que el corazón humano es con frecuencia un pozo séptico.

«De noche, el ruido de un papel movido por el viento te asusta y te despierta...» Se lo dijo hace años a un periodista una mujer que dormía en la calle. El ruido de un papel. Cuesta olvidarlo.

Temas

Bilbao

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos