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El alcalde anuncia una mayor presencia policial en los barrios

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PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

El alcalde Aburto aseguró ayer que va a haber una mayor presencia policial en las calles, convocó a los partidos a secundar un pacto por la seguridad y se reunió con mandos de la Policía Municipal y la Ertzaintza, generando una fotografía sencilla de interpretar: el máximo representante político de la ciudad presidiendo una mesa llena de uniformes y galones. Más allá del alcance real que llegue a tener, el gesto es del todo necesario. Incluso podría haber llegado antes. La desaparición, por más que se justifique en aras de la prudencia y el trabajo discreto, nunca es una opción para un alcalde cuando surgen los problemas. Y el de Bilbao con la seguridad adquiere una evidencia manifiesta tras el asesinato de un matrimonio de octogenarios en Otxarkoaga. Todo apunta a que fue un robo y ayer los datos de la autopsia indicaban que en el crimen se empleó una enorme violencia. La rabia fue el segundo sentimiento al que los vecinos de Otxarkoaga hacían mención cuando los periodistas preguntaban. El primero, con diferencia, era el miedo.

El alcalde dijo que la «delincuencia cero» es muy difícil de conseguir en una ciudad como Bilbao, pero que aún así se debe aspirar a lograr la «tolerancia cero» con el delito. A continuación anunció que la Policia iba a estar más visible en los barrios. Es probable que sea la forma más efectiva de combatir el miedo. Puede que las patrullas a pie de calle no puedan evitar que alguien se cuele en la casa de dos ancianos y los mate para robarles quién sabe qué, pero su presencia sí servirá para que, por ejemplo, el resto de ancianos se sientan más seguros cuando salgan a la calle. Policía de proximidad, eso es. Llevamos muchos años oyendo hablar del concepto, pero parece que cuesta ponerlo en marcha. Algunos de los episodios que, por sus trágicas consecuencias, han conmocionado últimamente a la ciudad son precisamente los que en teoría antes podría haber zanjado una Policía realmente imbricada en la vida de los barrios. Piensen en ese grupo de menores que empiezan a dar palos como si no hubiese un mañana entre la plaza de Indautxu y el Parque de los Patos. Tras el crimen de Otxarkoaga, el alcalde retoma la bandera de la Policía de proximidad, un objetivo antiguo que parecía condenado a soportar un cartel de «Próximamente».

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