La Ertzaintza desactiva la búsqueda de Jon en el pantano de Urrunaga sin hallar nuevas pistas

La chabola a orillas del pantano donde «existen evidencias» de que Jon estuvo./JESÚS ANDRADE
La chabola a orillas del pantano donde «existen evidencias» de que Jon estuvo. / JESÚS ANDRADE

La inspección por tierra ha finalizado sin resultados y los buzos han dejado ya de sumergirse en el embalse

Jorge Barbó
JORGE BARBÓ

La Ertzaintza ha desactivado la búsqueda de Jon Bárcena en el pantano de Urrunaga y sus inmediaciones. La inspección por tierra ha finalizado sin resultados y los buzos han dejado ya de sumergirse en el embalse, según fuentes cercanas al caso. Sin embargo, la Policía vasca continuará con las labores de investigación relacionadas con el joven berriztarra, desaparecido desde el día 30, tal y como han destacado desde el departamento vasco de Seguridad. Asimismo, la Ertzaintza también mantiene activas las tareas de observación de la lámina de agua en el entorno en el que se localizaron los objetos personales de Jon el miércoles y ayer jueves. Los trabajos de búsqueda no se reanudarán «hasta que avance la investigación policial».

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El hallazgo de la mochila, en la tarde de ayer, en el mismo paraje «pero algo alejada» del resto de los enseres encontrados, había propiciado que esta misma mañana se ampliase sensiblemente el radio de búsqueda. Los efectivos peinaban a primera hora más orillas del pantano, que presenta una forma irregular, con lenguas que se adentran en el terreno. Sin embargo, ante la falta de avances y al haber completado el rastreo de la zona, se ha puesto fin al dispositivo, en el que se han usado perrros, el helicóptero de la Ertzaintza -que hoy no ha salido por el mal tiempo- y numerosos efectivos de la Policía vasca.

La investigación policial iniciada para tratar de esclarecer el paradero del joven montañero de Berriz, reveló ayer nuevos datos. Durante el rastreo que la Ertzaintza realizaba desde el miércoles en el pantano de Urrunaga, en una zona próxima al municipio alavés de Legutiano, se encontraron la ropa y la mochila que llevaba el chico en el momento de su desaparición. Además, se dio a conocer que el joven fue visto el domingo por la tarde, un día después de que se esfumara durante la excursión por el Gorbea que había emprendido con su cuadrilla.

En una convocatoria extraordinaria a los medios a orillas del embalse alavés, el viceconsejero de Seguridad del Gobierno vasco, Josu Zubiaga, informó ayer de la aparición de «varias prendas de vestir del joven, fuera del agua, en una zona similar a una península» en el enclave donde, desde el miércoles, se están centrando las labores de rastreo. Si bien Zubiaga no llegó a precisar qué elementos concretos se habían encontrado, sí aclaró «que todavía le quedaría ropa puesta».

Al hallazgo hay que añadir el de la mochila que llevaba Jon a los hombros en el momento de su desaparición y que los agentes detectaron por la tarde. El viceconsejero hizo pública una nueva pista que viene a oficializar lo que ya apuntaba este diario ayer: que Jon habría sido visto a última hora del domingo, un día después de su desaparición, en el entorno del embalse. «Las personas que le vieron no llegaron a establecer contacto con él, pero les llamó la atención la presencia de un joven deambulando por la zona a esas horas», explicó Zubiaga.

El área del pantano de Urrunaga donde ahora se sabe que Jon fue visto por última vez es un lugar apartado y poco transitado, rodeado de campas y árboles. Sólo una cooperativa agraria, pegada a la N-240, y un caserío se levantan en el entorno. El acceso se limita a un sendero embarrado que desemboca en una de las lenguas del pantano, frente al puente de Elosu y desde donde se divisa la silueta del Gorbea. Es allí, en un pequeño claro, donde se encuentra la caseta de pescadores donde el chico podría haber buscado refugio. Se trata de una borda rudimentaria, en cuyo interior se guardan artes de pesca y utensilios como remos y cubos, además de útiles de cocina: a la entrada hay instalada una vetusta barbacoa y un pequeño merendero.

Se cree que el joven montañero estuvo en una chabola que se levanta a orillas del embalse

A pocos metros de la construcción fue donde el miércoles se encontraron las llaves y la cartera del chico. El hallazgo, junto con el testimonio de vecinos de la zona que aseguraban haber visto al joven, ha dado un vuelco al caso y provocado que se desactivase el operativo de búsqueda en el Gorbea que contó con inusitada participación de voluntarios y un importante despliegue de efectivos. A partir de entonces, la Ertzaintza tomó las riendas del asunto.

Precisamente en la discreción propia de la investigación policial se escudó el viceconsejero Zubiaga al ser preguntado por el contenido de las conversaciones que se han mantenido estos días tanto con la familia como con los amigos que, hay que recordar, le acompañaban en la tarde en la que Jon se esfumó. «El contacto con la familia es permanente», se limitó a subrayar. El responsable de Seguridad tampoco quiso especular sobre las razones que explicarían la desaparición del joven. «El por qué ha desaparecido no ayuda a la búsqueda. Todas las hipótesis están sobre la mesa», remachó.

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