La nueva OTA de Bilbao desata una avalancha de quejas por los fallos de los parquímetros

La nueva OTA arrancó en enero con un renovado software en los parquímetros y permite pagar el aparcamiento desde el móvil con una App instaurada en julio. /Jordi Alemany
La nueva OTA arrancó en enero con un renovado software en los parquímetros y permite pagar el aparcamiento desde el móvil con una App instaurada en julio. / Jordi Alemany

Los problemas crean fuertes tensiones: tres vigilantes han resultado agredidos y 21 usuarios han denunciado la «actitud» de algunos 'oteros'

José Mari Reviriego
JOSÉ MARI REVIRIEGO

La nueva OTA de Bilbao no acaba de arrancar con toda la eficacia que ofrece su alta capacidad tecnológica. Dotado de un renovado software en los parquímetros y de una aplicación que permite pagar los aparcamientos desde el teléfono móvil, el servicio de estacionamiento regulado ha tropezado a las primeras de cambio con una cadena de desajustes y pérdidas de cobertura que llevan en ocasiones a la desesperación de los conductores. Sólo durante el mes de septiembre se han registrado en la oficina de atención al cliente más de 2.000 quejas por problemas en el funcionamiento, la mayoría de ellas relacionadas con fallos en las canceladoras.

La situación «preocupa» en la concejalía de Movilidad y Sostenibilidad, según ha confirmado a este periódico su delegado, Alfonso Gil. No obstante, considera que existe «un margen de mejora» para reconducir con celeridad la ola de reclamaciones con el apoyo de la contrata que gestiona el servicio a pie de calle. La oficina de la OTA ha atendido el mes pasado 1.762 protestas por «mal funcionamiento» de los aparatos, 185 por multas y 87 por quejas varias.

En su contexto

140 trabajadores
forman la plantilla de la contrata de la OTA en Bilbao: 110 son vigilantes y 30, administrativos. De los 20 coches, cuatro están ocupados por dos agentes. El resto, por uno.
Las reclamaciones.
Además de las 2.034 registradas en la oficina de atención al cliente de la OTA -la tendencia en octubre era muy similar-, los usuarios han presentado desde enero quejas en el servicio de atención ciudadana del Ayuntamiento: 168 por parquímetros, 21 por la actitud de los vigilantes y 46 por la ordenanza.
30 euros
es la sanción que se impone por aparcar en zona de OTA sin sacar el ticket. Y 20 euros, por rebasar el tiempo autorizado. Según los vigilantes, se trata de uno de los importes más elevados en los sistemas de aparcamiento regulado en el conjunto de España. Madrid cobra diez euros y otras ciudades, cinco. En la capital vizcaína hay «un tiempo de cortesía» de diez minutos hasta que el conductor pone ticket.
Aplicación de móvil.
La App, instaurada en julio, permite pagar desde el móvil el parking y recuperar el tiempo no gastado. Pese a sus capacidades, registra fallos por pérdidas de cobertura. Cimubisa, gestora de la red informática municipal, participa en el control de la OTA.

El departamento ha facilitado este balance oficial a la concejala del PP Carmen Carrón, interesada en conocer el alcance de los defectos de un servicio que regula 16.600 plazas en superficie. Los populares se han entrevistado con vigilantes, inquietos por la concatenación de incidencias desde la puesta en marcha del sistema, el pasado enero.

La realidad es que la falta de rodaje no sólo incomoda a los usuarios. La plantilla de la OTA se ve obligada a lidiar con las protestas de los conductores, algunos embravecidos. De hecho, el departamento que gestiona Gil reconoce que se han producido desde el inicio de la concesión seis agresiones a vigilantes -tres físicas y el resto, verbales-.

Los agentes de la OTA se declaran «presionados». La nueva ordenanza les ha retirado la capacidad de cancelar denuncias -antes podían hacerlo con una justificación- y eso es un lastre añadido. Las reiteradas desconexiones de los parquímetros hacen muy difícil comprobar si un usuario ha sacado el ticket o no. «Es normal que la gente esté muy quemada», reconoce un vigilante desde el anonimato. El problema es que la plantilla tiene que multar las infracciones: no poner la OTA o excederse en el tiempo autorizado.

Las opiniones

Alfonso Gil, concejal de Movilidad.
«Se producen microcortes en las comunicaciones que esperamos atajar con celeridad»
Carmen Carrón, PP.
«Es lamentable que vecinos y usuarios tengan que pagar la precipitación en el sistema digital»

En caso contrario, la empresa se lo puede reprochar, ya que el Consistorio exige más celo en la vigilancia. El resultado, advierte el trabajador, es que ya han sido sancionados cuatro compañeros con el argumento de que «no están haciendo su trabajo». «Nos castiga la empresa y el Ayuntamiento. Y, a la vez, pagamos los platos rotos de los conductores enfadados».

Pero los clientes también han hecho notar su indignación, y no sólo por la sucesión de fallos. La oficina de Atención Ciudadana ha recibido desde enero 21 quejas de usuarios, molestos con «la actitud» de algunos 'oteros'.

El PP atribuye estos focos de tensión a los fallos en los parquímetros y a su menor número -han pasado de 583 a 559 unidades-, lo que complica la búsqueda de alternativas en caso de error. Carrón acusa al equipo de gobierno y, en particular, a la concejalía de Movilidad de «improvisación y gestión deficiente» en el sistema digital de la OTA. «Es lamentable que los vecinos y los usuarios de un servicio básico tengan que pagar la precipitación», advierte.

Agitada transición

La transición está siendo agitada por la envergadura del reto tecnológico, pero también porque venía precedida de un convulso relevo. La UTE Eysa-Cycasa ha asumido la contrata tras varios pleitos con la otra empresa mejor clasificada en el concurso. En esta etapa, el Ayuntamiento ha vuelto a tomar el volante de la OTA . Un cambio que no se ha adaptado del todo a las nuevas tecnologías implantadas.

Aunque las quejas son «insignificantes» respecto al número de operaciones desde septiembre -más de 600.000-, Alfonso Gil admite el alcance del problema y espera reconducir la situación antes de que acabe el año, tanto en la eliminación de errores como en una atención más diligente con los usuarios. «Dos veces he intentado usar el parquímetro y las dos ha fallado. Cuando llamé a la oficina de la OTA me costó un montón que me cogieran. Eso sí, luego me atendieron con mucha amabilidad», relata un afectado.

El concejal de Movilidad achaca las incidencias en los parquímetros a «microcortes en las comunicaciones», provocadas por desajustes con las nuevas exigencias tecnológicas. El departamento se ha propuesto «garantizar la seguridad» y explorar toda la capacidad que ofrece la nueva OTA, «aún en fase transitoria».

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