«Ninguna raza es más agresiva que otra»

Borja Fernández, con su perro "Alik" y su gata "Koshki" / PEDRO URRESTI

El experto considera la Ley de Animales Peligrosos «injusta y absurda» y aboga por un entorno «saludable y positivo» para los perros

ALBERTO CASTILLA

El reciente ataque de dos rottweiler a un bebé y a su abuela en Sopuerta ha reabierto el debate sobre la peligrosidad de determinadas razas de perros. Borja Fernández es experto en educación y adiestramiento canino. En 2014 abrió la 'Kanoteka', en Barrika, un espacio donde les enseña a «convivir en nuestro mundo» y, al mismo tiempo, da clases a los dueños «para que aprendan a comprender mejor a sus animales».

– ¿Qué opinión le merece lo ocurrido en Sopuerta?

– Científicamente está demostrado que no hay ninguna raza que sea más agresiva que otra. La Ley de Animales Peligrosos está muy mal hecha, es prejuiciosa, injusta y absurda. Estas cosas suceden por un entorno inadecuado, por falta de socialización o por un confinamiento excesivo. Habría que comprobar en qué condiciones estaban esos perros.

–¿Cuál ha podido ser la causa?

– Cuando hablamos de ataques a personas, lo relaciono directamente con el miedo del animal, es puro temor. El aprendizaje por asociación es muy poderoso, y en los perros tiene un gran efecto. Por mis manos pasan más de doscientos canes al año, de todo tipo de razas y tamaños, y mi experiencia me dice que todos pueden llegar a morder si el estilo de vida que han tenido no es el adecuado o si no se han relacionado correctamente en edades tempranas.

– ¿Influye el entorno?

– Por supuesto. En el mundo animal existe un reducido grupo de especies que tienen conciencia: los humanos, los primates, los delfines, las ballenas, los elefantes y los cánidos. Tenemos un sistema nervioso desarrollado y basamos nuestro comportamiento en las experiencias vitales y en las emociones. No hacemos nada por instinto, somos seres complejos y debemos aprender y desarrollarnos. Por eso es tan importante que el entorno de nuestros perros sea saludable y positivo, para que su mente sea estable y su vida resulte equilibrada y feliz.

–¿Cómo se puede mejorar la conducta de los canes?

– La estimulación tanto física como mental es básica. Tienen que salir a pasear y relacionarse todos los días. Y es necesario hacer ejercicios para crear vínculos con el animal y aportarle serenidad, de esta manera es cómo se forja una relación, haciendo actividades juntos. A veces, la cuestión es tan simple como que los dueños no consiguen conectar con sus perros y, por tanto, no les hacen caso. Muchos problemas vienen derivados de la falta de comunicación y se traducen en una mala convivencia.

«Estrés similar al humano»

– Los movimientos bruscos de las personas alteran a los perros.

– Algunas conductas son el reflejo de la situación de la familia a la que pertenecen. En lenguaje canino, los movimientos rápidos o violentos de las personas significan peligro, se está transmitiendo que algo ocurre, pero el perro no entiende qué es. Padecen un estrés similar al humano. He tenido casos de ansiedad que se han solucionado simplemente saliendo más despacio por la puerta de casa, y otros de agresividad que se han resuelto enseñando a la familia a pasar más despacio por delante del perro. Hay dueños que son muy autoritarios, y podemos observar que sus animales realizan movimientos lentos, porque con ello pretenden apaciguar a sus propietarios.

– La 'Kanoteka' dispone de una peluquería de bajo estrés

– Pretendemos que se asocie a un fin positivo. Trabajamos para que el animal se acostumbre a ser tocado en manos, pies y orejas, a base de premios, poniendo música relajante, utilizando incienso. Intentamos lograr la atmósfera adecuada, que no sea todo tan mecánico y tan rápido, porque hace años las peluquerías caninas parecían túneles de lavado.

– Le preocupan sus emociones.

– Cuando le estoy bañando, después de aclarar y secar hago una pausa, le dejo que salga a oler un poquito, que se relaje. Y cuando está calmado, retomamos la faena, siempre con actitud firme y tranquila. Es cuestión de fijarse en los pequeños detalles. Si a ese perro le da miedo el secador a máxima velocidad, pues se lo ponemos a la mínima. Simplemente sabiendo calmarle en el momento adecuado, consigues que no pretenda huir cada vez que le llevas a la peluquería. Es cuestión de que perciba que eso no es malo.

–¿Sigue siendo el perro el mejor amigo del hombre?

– Sin duda. Ocupan los vacíos emocionales de muchas personas.

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