Vecinos de Basauri denuncian la aparición de salchichas con anzuelos

Salchichas con anzuelos. / E. C.
Salchichas con anzuelos. / E. C.

La Policía Local intensificará la vigilancia en Larrazabal, donde se produjo el hallazgo el pasado sábado

LEIRE PÉREZ BASAURI.

Los propietarios de perros en Basauri se han vuelto a despertar con el miedo metido en el cuerpo. Tras casi dos años de relativa tranquilidad, dueños de canes denuncian la presencia de salchichas con anzuelos y trozos de cristales en algunos puntos de la localidad. Un residente dio el pasado sábado la voz de alarma. Estaba paseando por la calle Larrazabal, un lugar apartado del centro, cuando «le he sacado a mi perro de la boca una salchicha con anzuelo», contaba. Por suerte, el animal no sufrió las consecuencias graves que le podría haber acarreado ingerir el alimento.

El aviso se producía a la altura del acceso para camiones de la fábrica ArcelorMittal, en sentido al tanatorio, un lugar en el que hasta este momento no se habían registrado casos similares. En los últimos días también otros residentes han comunicado la existencia de «cristales en la hierba» del parque de Soloarte.

Portavoces municipales confirmaron ayer el hallazgo de la salchicha. Según indicaron, «la persona que localizó los trozos los llevó a la comisaría el sábado al mediodía». Posteriormente, una patrulla se dirigió al lugar, pero no se encontró «ningún trozo más», aseguraron las mismas fuentes. De todas formas, desde el equipo de gobierno anunciaron que, ante este nuevo caso, los agentes «intensificarán la vigilancia por si aparecieran más». Se da la circunstancia además de que esta misma semana comenzará una campaña en la que los uniformados vigilarán que se cumple la ordenanza de tenencia de animales, sobre todo si los propietarios recogen las heces y si llevan sueltos los animales de compañía fuera de las áreas y horarios establecidos.

La localidad ha sufrido en los últimos años varios ataques de este tipo, pero también la respuesta del Ayuntamiento ha sido contundente. En un municipio con un censo de más de 2.700 perros, estos han tenido que lidiar con los más diversos y crueles objetos: desde chorizos con alfileres en su interior hasta azufre en parques y fachadas, una sustancia letal que podría haberse llevado a la boca cualquier niño que rozase las paredes.

Sanciones económicas

Para tranquilizar a los padres y propietarios de perros, el Consistorio decidió intervenir hace dos años y perseguir la utilización de azufre con multas económicas de entre 500 y 1.500 euros, en función de la gravedad de los hechos. Ante la alarma creada, el Ejecutivo local utilizó un resquicio dentro de la ordenanza que regula la limpieza, que en su artículo 30.2 recoge sanciones por depositar en la vía púbica cualquier residuo sólido o líquido.

El uso de esta sustancia se extendió por unas semanas en edificios de El Kalero y Basozelai para evitar así que los canes orinasen. Colectivos animalistas advirtieron entonces que intentar causar la muerte a un animal está castigado con penas de prisión de entre tres meses y tres años, así como con 6.000 euros de multa.

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