La variante de Saratxo acercará a Orduña el parque lineal del Nervión

El parque lineal a su paso por Amurrio. / JOSÉ MONTES
El parque lineal a su paso por Amurrio. / JOSÉ MONTES

El itinerario peatonal y ciclable se desarrollará de forma paralela a la construcción de la nueva carretera

ASIER ANDUEZA ORDUÑA.

El tramo final del parque lineal del Nervión tendrá que esperar a que se construya la tan esperada variante de Saratxo, cuyas obras está previsto que arranquen en 2019. Así lo explicó hace unos días Josu López Ubierna, diputado alavés de Infraestructuras Viarias y Movilidad. El responsable foral, además, indicó que la nueva A-625 «supondrá una mejora sustancial de la seguridad y la comodidad»; también para los cicloturistas, que dispondrán de «dos alternativas seguras». En ese sentido, señaló que podrán utilizar «las vías de servicio y la antigua carretera, que quedará reservada para el tráfico vecinal y el parque lineal del Nervión». La nueva vía, asimismo, facilitará el tránsito al contar con «arcenes de entre 1,5 y 2 metros».

Se trata de un proyecto ambicioso que, por su envergadura, se está ejecutando por fases. La primera unió hace más de cinco años el barrio de Gardea en Llodio y Luiaondo a través de un trazado de 3.400 metros. El recorrido es llano y se adapta a ciclistas y peatones de todas las edades. Tienen, además, la ventaja de poder enlazar directamente con las estaciones de tren situadas junto al paseo.

Para salvar el cauce del río Nervión, se han construido varias pasarelas; la última, que se instaló hace unos días, en Amurrio. Cuando concluya el tramo que llegue hasta la citada localidad alavesa, previsiblemente a finales de este año, el paseó contará con 10,5 kilómetros de longitud.

El recorrido enlazará allí con la red de carriles de bici de Amurrio, que llevará a peatones y bicicletas hasta el entorno de El Refor para comenzar en esta zona la siguiente fase de la obra en dirección a Saratxo y Orduña. Y es que lo construido hasta ahora es apenas una tercera parte de lo proyectado; un itinerario de 33 kilómetros entre Delika y Arrankudiaga.

Al margen del paseo fluvial, la importancia de esta obra radica en la seguridad vial. Según López Ubierna, el proyecto de la variante «permitirá reducir la siniestralidad de un tramo que acumula en el periodo 2010-2016 un total de 73 accidentes de tráfico, de los cuales 22 fueron con víctimas de diferente consideración, dos de ellas mortales».

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