«No tengo temores, estoy tranquilo»

Jesús lava los pies a sus discípulos./FERNANDO GÓMEZ
Jesús lava los pies a sus discípulos. / FERNANDO GÓMEZ

Al igual que Jesús en la Última Cena, Aritz Etxegaray afrontó ayer la primera entrega de una Pasión de Arkotxa en la que hoy cargará con la pesada cruz

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Con una tranquilidad envidiable, sin la presión de estar siendo observado por más de un centenar de personas –las que pueden entrar en la iglesia de San Vicente Mártir de Arkotxa–, interpretó ayer por la tarde su papel Aritz Etxegaray. Más de un año lleva documentándose y dejándose crecer el pelo para interpretar a Jesucristo de la mejor forma posible en la que es una de las representaciones vivientes más importantes de Bizkaia junto a las de Balmaseda y Durango. «No tengo temores, estoy tranquilo. El mérito es de todos porque todos lo hacemos», decía momentos antes de la representación. Y esa reflexión inundó el altar de este templo de Zaratamo, acondicionado para acoger a Jesús y a sus discípulos en la Última Cena. Durante una hora, y bajo una luz tenue, los asistentes pudieron presenciar el auto sacramental en el que Judas traiciona a Cristo.

Iscariote, Juan y Pedro llegaron a una mesa a la que después fueron accediendo el resto de apóstoles para celebrar la Pascua judía. El último en aparecer fue el protagonista, que de rodillas lavó los pies uno a uno de sus compañeros de mesa. «¿Comprendéis lo que hecho con vosotros? Si yo os he lavado los pies es para que también lo hagáis los unos con los otros», recitó Etxegaray de forma sosegada.

Fue el paso previo para poder degustar los alimentos que estaban encima de la mesa. «Comed y bebed todos de Él», invitó mientras al poco tiempo anunció que «tiene que cumplirse la escritura para que cuando suceda creáis que yo soy el enviado. Uno de vosotros me traicionará». Palabras que sonaron como un cuchillo y que llevaron a Judas a abandonar la mesa, aunque, tiempo después de que se llevasen preso a Jesús, reconoció en su soledad, en un imponente monólogo, que «tengo todo el frío del mundo metido en mis huesos». «Llevo tres años administrando a este hombre, esperando su triunfo, podía haber sido elevado al trono por Israel y desaprovechó la oportunidad. No estoy dispuesto a seguir perdiendo, estoy harto de comer a duras penas, de arrastrar mis sandalias por el polvo de esta tierra», se justificó antes de terminar una escena que concluyó con el rezo de un Padre Nuestro por parte de los asistentes.

Los aplausos y la emoción inundaron la iglesia al tiempo que permitieron sacar pecho a la asociación Gaztek-Abi, que desde hace 53 años impide que la llama de la Pasión se apague. Ayer únicamente participaron en torno a una veintena de vecinos, entre ellos un residente de Barakaldo que se vistió por primera vez de uno de los apóstoles. «Lo más complicado son los nervios, pero ves la ilusión de la gente y º sientes muy cómodo», aseguraba Gorka Alonso.

De una generación a otra

Hoy, más de un centenar de actores llenarán las calles del barrio. Será también el turno de la Virgen, Gurutze Zubicaray, integrante del grupo desde hace más de una década. Ella vive la Semana Santa junto a su marido e hijos. «Es fácil la complicidad y poder sentir un poco lo que sintió ella». Su hijo, Unai Pérez, de 14 años, se estrenó ayer como soldado.

A las once de la mañana de hoy comenzará el episodio más largo de la Pasión, con el Prendimiento, el juicio y un Vía Crucis que terminará en el alto del barrio de Santa Bárbara, un monte vario en el que Jesús, tras portar una cruz de 80 kilos, morirá crucificado.

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