«Me siento muy orgulloso por este reconocimiento»

Solís, tras recoger la placa de homenaje en Madrid. / E. C.
Solís, tras recoger la placa de homenaje en Madrid. / E. C.

El taekwondista de Basauri Juan Solís recoge un reconocimiento entregado a los medallistas en Barcelona 92'

O. G. M. BASAURI.

El recuerdo de los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992 aún sigue presente. En la décimo segunda gala organizada por el Comité Olímpico Español, los deportistas que se colgaron una medalla en tan señalada cita recibieron un nuevo homenaje, y entre ellos estuvo Juan Solís. El taekwondista de Basauri, plata en la ciudad condal, recibió el galardón junto a las otras tres personas que tuvieron metal en su deporte: Javier Argudo, Coral Bistuer y Elisabet Delgado. «La gala estuvo muy bien, hubo un poco de nostalgia por recordar aquellos inolvidables momentos, pero me sentí fenomenal, muy contento y orgulloso por este nuevo reconocimiento», señala el vizcaíno.

Al evento, celebrado la pasada semana en Madrid, acudieron personalidades como el Rey Felipe VI, el ministro de Cultura y Deporte, Iñigo Méndez de Vigo, y el propio presidente del COE, Alejandro Blanco. «Estuve hablando con el Rey recordando que coincidimos en varios sitios durante los Juegos, y que justo después del famoso tiro con arco al pebetero nos hicimos unas fotos», revela Solís. «Y con las demás personalidades hablé de lo importante y grandes que fueron aquellos Juegos, especiales y únicos para nosotros», añade.

Recuperar el contacto

Este galardón supone para el basauritarra mucho más que un premio a su persona. «No es sólo a Juan Solís, sino a lo que representa, a una idea, a unos conceptos y unos valores que siempre han sido santo y seña del gimnasio The Masters, que se han mantenido durante 32 años», subraya. «En el estrado estaba yo, pero el homenaje es para todos los que han sentido como suyos estos valores del gimnasio», sostiene, acordándose especialmente de su familia.

Una gala en la que pudo rememorar viejas andanzas de su periplo por Barcelona al coincidir con deportistas de la época. «Estuve con gente que hacía años que no tenía contacto, tanto del taekwondo como de los demás deportes, y echamos unas risas recordando lo mágico y brutal que fueron aquellos Juegos, sobre todo contando anécdotas de la villa olímpica o del desfile; fue genial, muy divertido y con un ambiente extraordinario», concluye Solís.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos