Las setas crecen en las barras

El On Kafe es uno de los negocios participantes./Mireya López
El On Kafe es uno de los negocios participantes. / Mireya López

Galdakao cierra el concurso Pintxo Lanperna, en el que dieciocho negocios hosteleros presentan sus creaciones micológicas

ÓSCAR G. MACERASGALDAKAO

Las setas son, para muchos, un placer otoñal. La llegada de esta estación inspira la imaginación de los cocineros, que aprovechan este alimento para sorprender a la clientela con nuevas creaciones sobre la barra. Es uno de los objetivos de una nueva edición del Pintxo Lanperna, concurso que tiene lugar desde este viernes y hasta las tres y media de la tarde de hoy. Participan un total de dieciocho establecimientos hosteleros que han tenido que elaborar un pintxo de setas para después ser juzgados tanto por un público profesional como por uno popular.

No podía faltar a la cita el Bar Sorgiñe, defensor del título. Las txapelas de 2016 presiden el negocio, una con el premio por las valoraciones de sus clientes y otra por la buena nota de los expertos. «A mí me interesan las dos opiniones, la del jurado profesional pero también la de la gente», subraya Esti Manrique, su dueña. Los clientes participan a través de una cartulina que deben sellar en los propios bares y en la que seleccionan el que más les haya gustado. Entre los participantes, el Consistorio sorteará un viaje para dos personas. Para Manrique las horas previas al inicio del certamen fueron muy intensas. Guardó con celo su elaboración para evitar filtraciones. Reconoce que dedica muchas horas a idearla.

Cada vez más ímpetu

«Pienso mucho el pintxo, cada vez con más tiempo, y sí es cierto que cada vez se pone más ímpetu», precisa. Adriano Staniford, de Ganguren Taberna, es otro de los que ha dado muchas vueltas a la preparación. «Era muy importante conocer bien los productos y encontrar el equilibrio, porque puedes poner el hongo más caro del mundo y ganar, pero claro, esto es un negocio y tiene que salir rentable», explica. Staniford acudió, como el resto de bares participantes, a unos cursos para cocinar setas impartidos por la escuela de hostelería de Galdakao, donde comprobaron la infinidad de variedades existentes.

«Hay mogollón, así que ha habido que pensar mucho», confiesa. Unos talleres en los que han recibido ideas para sus elaboraciones, tal y como avanza Manu Jugo, de Topa Kafe Antzokia. «Estuvimos dos días y nos explicaron cómo se hacen y sirvió para coger ideas de cara al concurso», detalla este emprendedor, que no es debutante en el concurso. En esta ocasión participan con un «parmentiere con huevo y setas con salsa de carne». También les trasladaron otro tipo de enseñanza. «Nos hablaron de la decoración en barra, de sacar rentabilidad al producto… Estuvo bien», analiza Staniford.

Con iniciativas de este tipo se busca incentivar el comercio del municipio. «Cualquier cosa que sea mover a la gente es bienvenida, y más en esta calle, que con lo que ha sido hay que revivirla», afirma. En esa línea se muestran también los responsables de Topa Kafé Antzokia. «Notamos cada año más gente, así que viene genial, y cuantos más, mejor», celebra Jugo. Él propone llevar a cabo a menudo este tipo de ideas.

«Yo organizaría uno por cada estación del año», afirma. «Todos los establecimientos estarían dispuestos a participar en otros cursos como coctelería o pintxos en barra, y así lo han propuesto», adelantan fuentes municipales. También celebra esta metodología Esti Manrique desde el Sorgiñe. «Todo lo que sea incentivar tema hostelería es positivo», destaca. Ahora les toca a ellos triunfar con sus ideas, y que la mejor cocina en miniatura siga sorprendiendo en Galdakao.

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