La Policía Municipal de Galdakao medirá la velocidad con un nuevo radar móvil más preciso

Radar móvil instalado en un vehículo policial./AVELINO GÓMEZ
Radar móvil instalado en un vehículo policial. / AVELINO GÓMEZ

El Ayuntamiento adquirirá en las próximas semanas su segundo dispositivo, que se podrá instalar en los coches patrulla

ASIER ANDUEZAGALDAKAO

Son de colores discretos, están parados en arcenes o circulan algo por debajo del límite permitido y generalmente por el carril situado más a la derecha. Se trata de los vehículos policiales que controlan la velocidad en las carreteras, y también en algunos pueblos. Es el caso de Galdakao, que contará con un radar para equipar un coche patrulla con la última tecnología del mercado y más efectivo que el que ya funciona desde hace casi una década. Si los galdakaotarras y visitantes circulan por encima del límite permitido, este controlador comparará la velocidad con la del coche en el que va instalado y entonces calculará la diferencia entre ambos y sacará una foto.

La guardia urbana incorporará en las próximas semanas este dispositivo que, según detallan fuentes municipales, «será itinerante, haciendo un seguimiento en aquellos puntos donde la Policía Municipal entiende que se da una mayor casuística en este tipo de infracciones». El radar «incluye los últimos avances, saca fotos más nítidas, es de un tamaño más pequeño que el otro y permite instalarlo en un coche porque es más manejable».

Las mismas fuentes indican que «la señalización vertical que anuncia su presencia ya está colocada porque sirve la misma instalada en 2009 para el primero de los controladores». El radar tiene un precio de 22.000 euros, aproximadamente, y ayudará a detectar los vehículos que incumplen las normas en el término municipal. La información, precisan desde la Administración local, «queda registrada en un archivo digital encriptado y a prueba de falsificaciones».

30 kilómetros por hora

Antes de la llegada de este radar, sin embargo, el Ayuntamiento ya había llevado a cabo en los últimos años varias iniciativas para que los conductores disminuyan la velocidad en el centro. En 2015, por ejemplo, el Consistorio, a raíz del repunte de atropellos que se había producido dos años antes en el casco urbano –hubo 17 accidentes con peatones involucrados–, cambió el límite en algunas calles céntricas como Juan Bautista Uriarte, Muguru y Zamakoa, donde la circulación no puede, desde entonces, rebasar los 30 kilómetros por hora.

También en Elexalde se instalaron el pasado año cerca de una treintena de isletas y badenes para evitar que este barrio alto se convirtiera en un circuito de automovilismo en el que hacer trompos y derrapes peligrosos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos