«Si hubieran pasado unos segundos más, el niño se habría ahogado»

Mario Lázaro en Lloret de Mar, donde pasa sus vacaciones. /El Correo
Mario Lázaro en Lloret de Mar, donde pasa sus vacaciones. / El Correo

Un agente de la Policía Municipal de Galdakao fuera de servicio salva la vida de un pequeño de 6 años en la piscina de un hotel de Lloret de Mar

ASIER ANDUEZAGaldakao

Salvar a un niño de morir en la piscina de un hotel le ha convertido en noticia. Mario Lázaro, de 42 años y 13 de servicio en la Policía municipal de Galdakao, evitó el martes que un pequeño de nacionalidad inglesa se ahogara en un hotel de Lloret de Mar, donde pasa unos días de descanso junto a su mujer y sus dos hijas. El chaval, de 6 años, estuvo ingresado durante veinticuatro horas en el hospital de la localidad catalana.

El suceso se produjo sobre la una y media de la tarde del martes y en la piscina del recinto hotelero había un centenar de personas. «Estaba a tope de gente porque era hora punta. Dio la casualidad de que el niño se encontraba cerca de donde yo me estaba bañando con mis hijas. Al ver que el socorrista aceleraba el paso y se dirigía hacia nuestro lado, fue cuando me di la vuelta y vi al niño en el agua». Este agente, que además es experto en apnea e imparte cursos sobre primeros auxilios también a surfistas, sacó al chaval de la piscina sin pulso y le aplicó la reanimación cardiopulmonar, mientras indicaba al socorrista que llamase al 112. «A cada presión, el niño fue expulsando agua, luego espuma, hasta empezar a vomitar. Fue poco a poco recuperando el pulso, gracias también a la ayuda de un médico inglés que estaba en el recinto. Nos dimos cuenta de que podía respirar por sí solo porque empezó a llorar», recuerda Lázaro.

La madre estaba en el bar

«Cualquier persona en esas circunstancias hubiera hecho lo mismo que yo. No me considero ningún héroe», confiesa el agente, que reconoce que es muy diferente realizar los masajes en los cursos que a un niño tan pequeño. «Hay que perder el miedo a intervenir en estas situaciones». En este caso fue fundamental la actitud del socorrista, que, a pesar de lo abarrotada que estaba la piscina, se dio cuenta de lo que ocurría. El tiempo es oro en estas situaciones: «Si hubieran pasado unos segundos más, se habría ahogado». La ambulancia medicalizada tardó menos de cinco minutos y el policía estuvo tres reanimándole.

«A cada presión, el niño fue expulsando agua, luego espuma, hasta que empezó a vomitar» Reanimación

Ya en el vehículo médico, pudieron comprobar que el niño estaba muy por debajo del nivel de oxígeno. «El menor fue trasladado al hospital y de la emoción el socorrista y yo nos dimos un abrazo. Lleva dos días sin venir a la piscina y me gustaría hablar con él», relata Lázaro.

El menor pasó 24 horas en el centro sanitario y no tiene ninguna secuela. El pequeño estaba solo con sus hermanas que, cuando vieron lo que ocurría, se pusieron a llorar. En el momento del accidente su madre estaba en el bar del hotel y tuvo que ser atendida por el ataque de nervios que sufrió al ser informada de lo ocurrido.

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