Orduña da luz verde a su primera ordenanza de casetas para las huertas

Las construcciones deberán respetar unas medidas y colocarse en determinados lugares. / A. ANDUEZA
Las construcciones deberán respetar unas medidas y colocarse en determinados lugares. / A. ANDUEZA

Las fachadas se tratarán con materiales y colores en tonos marrón, ocres, verdes o revestidas de madera y piedra vista de la zona

ASIER ANDUEZA ORDUÑA.

La caseta de aperos de labranza para meter las herramientas necesarias para mantener limpias las huertas de brozas y maleza suelen formar parte del paisaje habitual de las localidades de Euskadi, especialmente de las que tienen un contacto directo con la agricultura, como es el caso de Orduña. Ante el gran número de estas edificaciones, la ciudad ha decidido aprobar su primera ordenanza que regula el uso de estos huertos familiares. Entre las novedades que trae esta nueva regulación destaca una: se podrá levantar una sola caseta por parcela catastral. Y no se podrá autorizar una nueva chabola cuando existan otras construcciones en un espacio igual o superior a 2.500 metros cuadrados.

Además, estas construcciones se separarán como mínimo cinco metros del límite exterior de la cuneta, desmonte y terraplén en los tramos del camino donde se ubique. El reglamento también precisa que «se separarán como mínimo 10 metros medidos desde el eje del camino y tres de los linderos de las fincas colindantes». Asimismo, se especifica que las casetas no podrán superar los 12 metros cuadrados y tendrán como máximo tres metros de altura.

Por otra parte, se permitirá instalar invernaderos en los terrenos, pero siempre se tendrá que pedir permiso al Ayuntamiento mediante una solicitud para llevar a cabo las obras pertinentes. Y no solo eso, se pedirá mantener el huerto familiar durante el uso del invernadero y retirar este al completo cuando ya no se le dé uso. Se solicitará, igualmente, una memoria descriptiva y un certificado técnico de su construcción.

El objetivo de la normativa es reducir el impacto visual de estas construcciones

Arquitectura tradicional

La nueva ordenanza también presta atención al impacto visual de las casetas. Por ellos, se pide que sus elementos cumplan una serie de criterios para ordenar y unificar el paisaje. «Se tendrán que adecuar a los modelos de arquitectura tradicionales», advierte la regla municipal. Es el caso de las fachadas , en las que se prohiben las medianeras y dejarlas inacabadas. Se especifica hasta qué colores se deben usar. «e tratarán con materiales y colores en tonos marrón, ocres, verdes o revestidas de piedra vista de la zona o de madera». Esto prohibe el empleo de «alicatados o piedras de cerámica, ladrillo visto o sin revestir».

Y una situación similar se da en cuanto a las cubiertas inclinadas, de las que se dice que tendrán un acabado con teja cerámica curva en colores rojizo, marrón u ocres, «en concordancia con el de la tierra en donde se emplacen». Los tejados grises, negros o de fibromecento quedan absolutamente desterrados según la norma. Y todo para preservar el paisaje de la zona y que no pierda su encanto rural.

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