Orduña reforma la cocina central para poder dar servicio al colegio

La cocina municipal se puso en marcha en 2015. / A. C.
La cocina municipal se puso en marcha en 2015. / A. C.

La Administración local invertirá 60.000 euros en adaptar las instalaciones, que prevén que estén operativas la próxima primavera

ASIER ANDUEZA ORDUÑA.

La lucha de una década de diferentes sectores sociales de Orduña para tener un comedor escolar autogestionado y ecológico está más cerca de hacerse realidad. La alcaldesa, Igoia Aginako, la técnica responsable del servicio Ekoizpen, Marijo Imaz, la productora local Ainhoa Álava y una representante de la Ampa comparecieron la semana pasada en la comisión de Desarrollo del Parlamento vasco, a petición de EH Bildu, para detallar su proyecto, que está previsto que se materialice la próxima primavera.

En el marco del encuentro con los diferentes grupos políticos, la regidora anunció que, a los 250.000 euros que costó poner en marcha la cocina central en la residencia de ancianos, se sumarán otros 60.000 para adecuar las instalaciones a los requisitos impuestos por el Departamento de Salud del Ejecutivo autónomo para que puedan surtir al recinto escolar, ubicado a apenas cinco metros del centro de mayores.

Desde la asociación de padres y madres de la escuela apuntaron que el proyecto piloto se podrá llevar a cabo durante los dos próximos años «si, como nos dijeron, ampliamos la cocina instalando un espacio de almacén y otro de limpieza». Es a esos trabajos a los que se dirige la inversión, que en principio será suficiente para que Salud dé luz verde a un proyecto paralizado por esa área, ya que la Cámara de Vitoria aprobó hace tres años que Orduña desarrollara la iniciativa igual que otros centros de Gernika, Markina y Laukariz.

Aginako, por su parte, lamentó en su comparecencia que «nos pedían hacer muchas modificaciones cada vez que íbamos a hablar con ellos y nos íbamos con la sensación de que no querían apoyar este proyecto». En la misma línea, Imaz explicó todos los pasos dados estos años y criticó que «siempre ven los proyectos agroganaderos como proyectuchos y, aunque nosotros vamos a poder seguir adelante, nos están aplicando una norma para una cocina central, como para una empresa de catering, y, si un municipio sigue nuestros pasos, va a volver a tropezarse con los mismos problemas. Seguirán pensando que es una idea de cuatro locos».

Movimiento econmómico

La técnica añadió que «las movilizaciones han hecho que los orduñeses entiendan y valoren más lo que significa esta cocina, que fomenta la economía circular». También aportaron datos sobre el impacto que tienen en la economía proyectos que fomentan el primer sector. «Desde 2015, cuando se puso en marcha la cocina central para los usuarios de la residencia, se han movido en la ciudad 100.000 euros que antes no se quedaban en nuestro pueblo», detallaron. «Si todo está bien, arrancarán las obras de la cocina a comienzos de año y, para primavera, podría estar terminada y podríamos utilizarla», señalan fuentes del Ayuntamiento.

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