Luis Mari Ormazabal, víctima del franquismo: «Luchamos por cambiar la sociedad»

Ormazabal conserva una imagen del Che en su biblioteca. / A. ANDUEZA
Ormazabal conserva una imagen del Che en su biblioteca. / A. ANDUEZA

A sus 93 años, este comunista de Arrigorriaga presenta 'Los ecos del silencio', autobiografía en la que narra sus cinco detenciones

ASIER ANDUEZA ARRIGORRIAGA.

Luis Mari Ormazabal, natural de Muskiz, reside en Arrigorriaga desde los 25 años. Y se dice pronto, porque en estos momentos tiene 93 y vive, con una salud de hierro, tan solo acompañado de su inmensa biblioteca, repleta de obras igual de revolucionarias que él. El jueves a las 19.00 horas en el salón de plenos del Ayuntamiento presentará su libro autobiográfico, 'Los ecos del silencio'. La cita, impulsada por Malmasingo Lagunak, pretende acercar a los vecinos a uno de las pocos comunistas de los inicios de la dictadura -fue encarcelado hasta en cinco ocasiones- que siguen con vida.

- Tiene un largo historial de detenciones durante el franquismo.

- Bueno, hice lo que me dictaba mi conciencia de clase y lo volvería a hacer. Durante muchos años viví muchas cosas. Fui enviado en representación de Euskadi al VI Congreso del Partido Comunista de España, que se celebró en Praga en 1959. Después me detuvieron y pasé 40 días en la Dirección General de la Policía soportando 80 interrogatorios. Estuve preso en Carabanchel y me hicieron un Consejo de Guerra por rebelión militar, condenándome a pasar 10 años en el penal de Burgos. Además, fui detenido en Basauri en mayo del 68 y en el 71. Tuve una nueva condena de un año y ocho meses y fui trasladado a la cárcel de Jaén. En 1975 me impusieron un registro domiciliario y mi última detención fue en Llodio, en 1977.

- ¿Fue maltratado?

- Sí recuerdo como una época muy dura la detención en las de dependencias de María Muñoz. Comenzaron las torturas sin contemplaciones, con los puños y puntapiés, pero eso solo eran los prolegómenos. Los interrogatorios podían ser a cualquier hora y se realizaban como cuatro o cinco por persona al día. Era un akelarre donde participaban todos; y la tortura no solo era física, sino también psicológica.

- ¿Y como llevó pasar tanto tiempo en la cárcel?

- Lo he llevado bien, dentro de lo posible. Decían que era tranquilo y sosegado, y eso me ayudaba. Eso sí, tenía muchos deseos de salir, que es lo común entre todos los presidiarios. Luchamos por cambiar la sociedad, transformar el mundo; a nosotros nos cabe el honor de por lo menos haber intentado devolver al pueblo su destino.

- Ahora colabora con la jueza argentina María Servini en la causa contra el franquismo.

- La jueza pidió mi declaración en la causa que sigue contra los crímenes del franquismo, pero un juzgado de Bilbao le negó esta posibilidad. No sé cómo van a quedar las cosas al final. Devolvió el exhorto al juzgado, que me debía tomar declaración como miembro del PCE durante las décadas de los 60 y 70 y por ser detenido, torturado y encarcelado en diversas ocasiones.

- ¿Ha escrito más libros?

- Este es el primero en el que cuento mi vida. En 2010 publiqué 'El molino de Castaños', un relato novelado y poético. También me han realizado varios homenajes y la asociación Ahaztuak de Arrigorriaga realizó un pequeño documental sobre mi figura.

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