Los jóvenes de Etxebarri ‘invaden’ Rivabellosa

Uno de los grupos de las convivencias.
Uno de los grupos de las convivencias. / E.C

La localidad alavesa recibe a más de 200 chavales que en gran parte de los casos han llegado caminando desde Bizkaia

LEIRE PÉREZETXEBARRI

«El verano no llega hasta que finalizan las convivencias» es un mantra que han interiorizado los más jóvenes de Etxebarri. Por eso, un año más, 213 chavales del municipio de entre 10 y 16 años han participado en los campamentos que organizan en la localidad alavesa de Rivabellosa los grupos de tiempo libre Comunidades, nacidos al amparo de la parroquia de San Antonio.

Ayer, los más pequeños, de 10 y 11 años, volvieron a casa después de cinco días participando en la experiencia. «No se querían ir porque las colonias acaban para los demás el domingo con el día de familia», explica el responsable del campamento, Mikel Carrasco. Será mañana cuando llegarán los padres de los chavales a recoger las instalaciones que durante los últimos diez días han montado sus hijos. «La mayoría de las familias vienen desde Etxebarri en autobús, comemos todos juntos y luego volvemos también juntos», comenta.

Un año más, la experiencia ha sido todo un éxito, y eso a pesar de que el tiempo no ha acompañado. Lo importante es que los pequeños han aprendido que pueden vivir sin las comodidades que tienen en casa. «Aquí no hay televisión, ni sofá; dormimos en esterillas y sacos, en tiendas de campaña. Se dan cuenta de que se puede vivir de otra forma porque lo que nos interesa es educar en valores, en solidaridad, respeto, convivencia…», recuerda el responsable de los grupos.

Desde

Los participantes de 12 años recalaron el viernes de la semana pasada en la localidad alavesa, donde llegaron en autocar para organizar las instalaciones para sus compañeros, que han ido llegando esta semana de forma escalonada y andando tras recorrer varias etapas. Los últimos en aparecer, los más mayores, lo hicieron ayer después de comenzar hace diez días el viaje en Etxebarri. Los de 14 y 15 años partieron a pata desde Orduña, mientras que los de 10 y 11 años hicieron aparición el domingo pasado tras hacer todo el recorrido en autobús.

«Un año más hemos demostrado que durante el tiempo libre también se puede educar en valores mediante el juego. Creemos que la educación no formal también puede contribuir», asegura Carrasco. Pero, además de las convivencias de Rivabellosa, dos grupos más de jóvenes 17 a 19 años han participado en campamentos volantes en la zona de Miranda de Ebro y en Orduña. Y en San Torcuato, en La Rioja, un tercer grupo ha colaborado en un campo de trabajo.

Fotos

Vídeos