Dos jóvenes de Galdakao y Etxebarri participan en la final nacional de robótica

Final de Bizkaia, celebrada en la ikastola Eguzkibegi en junio. / M. C.
Final de Bizkaia, celebrada en la ikastola Eguzkibegi en junio. / M. C.

Jon Ander Morales, de 12 años, y Markel Ontañón, de 10, quieren ganar este fin de semana un pase al Mundial de Costa Rica

LEIRE PÉREZ ETXEBARRI.

Dos jóvenes de la comarca participarán el sábado y el domingo en Murcia en la final nacional del torneo World Robot Olympiad WRO, una cita que permitirá a los ganadores acudir al Mundial de robótica. Markel Ontañón, etxebarritarra de 10 años, y Jon Ander Morales, galdakaotarra de 12, representarán a Bizkaia en el evento. «Estamos muy animados, aunque un poco nerviosos», explica Ontañón. Aunque para combatir su inquietud han encontrado el mejor antídoto: muchas horas de trabajo. «Esta última semana hemos estado trabajando bastante y hemos conseguido que los robots salgan más rápidos», adelanta el etxebarritarra.

Lograr en el menor tiempo posible que los autómatas sumen puntos a base de empujar a unos animales y soltar cubos es la misión que deberán afrontar para hacerse con la final española en la categoría Elementary y, como recompensa, viajar hasta Costa Rica, donde tendrá lugar el encuentro internacional. Hasta la capital murciana acudirán acompañados de su familia y, cómo no, con sus robots. Los vizcaínos cuentan para ello con el EV3 Lego, una máquina con la que se impusieron en el campeonato provincial, que se celebró el pasado junio en la ikastola Eguzkibegi de Galdakao.

Ontañón llego al mundo de la robótica infantil por casualidad, a través de una de las colonias que organiza la BBK. Era una buena alternativa para entretenerse durante las largas vacaciones de verano. La actividad extraescolar le convenció tanto que siguió «cacharreando en casa» y haciendo sus propios autómatas, recuerda su padre, Ángel Ontañón.

Colonias municipales

Con ocho años ya sabía manejar el modelo de Lego, aunque, para seguir avanzando, los sábados participa en unas clases en la ikastola galdakaotarra y durante el mes de julio se inscribió en los udalekus del centro de informática municipal de Etxebarri.

En la final de Bizkaia se apuntó en el último momento y preparó su juguete en «poco menos de una semana», mientras que la mayoría de sus rivales llevaban meses trabajando en sus colegios. Madrugaba el fin de semana para «pulir el programa», añade su aita. Este curso, si otros niños se animan y se crea grupo, podrá practicar su afición sin salir de su localidad, en el colegio de Etxebarri. «Es una actividad muy buena para los pequeños, les ayuda a amueblar su cabeza. El único problema es el precio: los robots son caros», asegura el progenitor.

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