En guardia contra el colesterol

Los profesionales tomaban la tensión, medían el colesterol y calculaban el índice de masa corporal. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Los profesionales tomaban la tensión, medían el colesterol y calculaban el índice de masa corporal. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

Una carpa para testar la salud acercó ayer a Basauri la Semana de la Prevención de Enfermedades Cardiovasculares

LEIRE PÉREZ BASAURI.

El tiempo no impidió ayer que 128 personas preocupadas por su salud cogieran el guante que les lanzó la Fundación para la Investigación y Docencia de las Enfermedades Cardiovasculares y participasen en los actos de la vigésimo sexta semana de la prevención de estas dolencias, celebrada en Basauri. Desde las diez de la mañana y hasta las dos de la tarde, expertos en la materia, personal médico y estudiantes del centro de Formación Profesional Tartanga de Erandio atendieron a todo aquel preocupado por conocer el estado de sus arterias.

Pesar, medir, tomar la tensión, calcular el índice de masa corporal y analizar la concentración de colesterol total fue el rito repetido durante las cuatro horas en las que estuvo operativa la carpa instalada en la calle Begoñako Andra Mari. «Sólo hay que esperar tres minutos y ya sabes si tienes el colesterol alto. Luego, si da muy alto, deberás ir a tu médico de cabecera para que te haga un análisis», repetía uno de los enfermeros. «Al final, con el viento, la lluvia, la cola y el bullicio estamos todos dando más alto de lo habitual en la prueba de la tensión», tranquilizaba otra de las especialistas en la mesa contigua. «Ya padezco del corazón, así que está bien poder mirarme aquí, sin tener que ir al médico de Osakidetza, aunque allí hay un turno y aquí la gente se cuela», comentaba bromeando Tina Andrés minutos antes de ser atendida por los sanitarios.

«Soy hipertensa, así que he aprovechado porque las analíticas completas te las hacen una vez al año; y si me hacen de colesterol también, mejor», aseguraba mientras tanto Pilar Cobo, una residente en Bilbao que conoció la iniciativa por el periódico y no dudó en tomar el metro y dirigirse a Basauri. La facilidad a la hora de tener los resultados también atrajo al etxebarritarra Emiliano García. «Estaba dando un paseo, y ya he venido para saber cómo tengo la tensión», comentaba. Isabel Pintado, una vecina de Basauri, fue otra de las que se animó a participar. «Fenomenal la prueba, nunca antes había participado en un acto de este tipo y me ha servido para saber que tengo que bajar un poco el colesterol. Me han dicho que dé paseos y baje algo la grasa», relataba instantes después de someterse al control.

Aquellos que daban resultados dentro de la normalidad se fueron a casa tan tranquilos, con una cartulina en la que se recogían los datos personales. A los que en cambio les sobresalían los niveles de tensión o de colesterol, les esperaba una segunda prueba a cargo de Jesús Pablo Sáez de la Fuente, profesor de la Universidad del País Vasco y colaborador del Instituto de Prevención de Enfermedades Cardiovasculares. «He venido a echar una mano. Esta semana nació hace 26 años impulsada por el profesor Iriarte y Gandarias; primero se hizo en la Gran Vía de Bilbao y luego fue variando», recordaba el experto.

«Cuidarse un poquito»

«Les decimos que hay que cuidarse un poquito: revisar la tensión, el colesterol, fomentar el ejercicio, todo lo que se dice que es bueno para la salud y para evitar la arteriosclerosis», detallaba. Sáez de la Fuente sufrió hace siete años un ictus del que está completamente recuperado, así que aprovechó la jornada para poner su experiencia a disposición de los participantes.

«No hice caso a las señales, no me cuidaba. Comía mucho, no practicaba ejercicio, fumaba y, cuando lo dejé, engordé 30 kilos, pero además, a pesar de ser hipertenso y saber lo que había qué hacer, no iba al médico. Di 150 y 110 en una prueba de tensión, y como venía de vacaciones pensé que ya se me regularía, pero no fue así, y un día estaba en casa de unos amigos y no era capaz de explicarle a mi mujer una cosa, no podía hablar y me dio un ictus, así que me tuvieron que ingresar en el hospital de Basurto», explicaba didácticamente.

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