La gran familia de la FP Bidebieta

La clase de Automoción del curso 69-70. / L. P.
La clase de Automoción del curso 69-70. / L. P.

El centro de Basauri cumple medio siglo y lo celebra con una reunión de antiguos alumnos y profesores

LEIRE PÉREZ BASAURI.

Celebrar los cumpleaños es una forma de mirar al pasado, a lo que hemos sido, y que sirve para conocerse a sí mismo y saber hacia dónde dirigirse. Pero además, en el caso de los aniversarios de los centros educativos, ayuda a recordar aquellos años en los que se miraba el mundo con otros ojos, con los de la inocencia y el asombro, en una entrada en la adolescencia que poco tiene que ver con la de ahora, llena de caprichos y antojos.

Y en el caso del Centro Integral de Formación Profesional Bidebieta de Basauri, en sus inicios escuela de maestría, que cumple este año medio siglo de andadura, se entremezcla con el recuerdo de unos tiempos encorsetados en plena dictadura franquista, en la que la presencia de mujeres era mínima y en la que muchos niños ya eran conocedores de lo que significaba la palabra trabajar. Y no en las mejores condiciones. Quizás por ello, sin embargo, muchos sacaron lo mejor de sí mismos para aprender un nuevo oficio y surgieron en algunas ocasiones unas relaciones de amistad que han perdurado con el paso del tiempo. Así, casi medio centenar de antiguos estudiantes, profesores y directores se citaron el jueves por la tarde para recordar sus tiempos en el centro, que hoy en día tiene más de 700 alumnos.

«Es un calentamiento de cara al acto oficial del 15 de noviembre, aunque a lo largo del año haremos más actividades. Este encuentro es más informal, más cariñoso, para darnos un abrazo y contarnos cómo nos ha ido la vida», explicó la directora, Manuela Sobrado, que estuvo acompañada de otros dos responsables anteriores, Ismael Rodríguez y Pedro Josu Torrontegi.

Eutiquio Vallejo y Amaro Pérez pasaron por las aulas en 1967. Se formaron en Oficialía y luego terminaron sus estudios de Maestría en Bilbao. El primero trabajaba de tornero y el segundo de soldador cuando acudieron al centro basauritarra. «Eran otros tiempos. Se aprendía mucho. Sabíamos a qué veníamos y estudiábamos», recordaban en uno de los múltiples corrillos que se formaron en el salón de actos.

Juan Antonio Rebollo y Jon Aranberri, profesor y alumno de Automoción en otro grupo, hablaban de la promoción del 69-70. Aprender un oficio no fue lo único que sacaron de provecho. Los ocho alumnos y el docente se convirtieron en amigos. «Éramos pocos, era en una época en la que no había casi coches por las calles», rememoraba Aranberri.

Viajes juntos

Abandonaron el centro con el título debajo del brazo; algunos trabajaron en puestos relacionados con la mecánica, otros no. Pero en esa andadura no dejaron de mantener la relación. «Al principio quedábamos para comer una vez al año, luego se fueron sumando las mujeres, nuestras familias y ya hoy, con menos responsabilidades, hacemos hasta viajes juntos», explicaba Rebollo, profesor y amigo de Aranberri. «Yo era muy joven, les sacaba un par de años, así que manteníamos muy buena relación y también me uní a los encuentros», comentaba.

Y, para dejar constancia de su relación y de la huella del tiempo, antes del 15 de noviembre se harán todos ellos una foto como la que se sacaron en los setenta cuando estaban estudiando. «Así la tendremos de recuerdo y veremos cómo hemos cambiado; sin pelo, con más canas, arrugas...», bromeaba Aranberri.

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