Los gestores del hotel-balneario de Orduña retrasan la reapertura, anunciada para hoy

El hotel se llamará Orduña Plaza. / AYTO. DE ORDUÑA
El hotel se llamará Orduña Plaza. / AYTO. DE ORDUÑA

No han llegado a tiempo con las reformas, aunque confían en que el complejo hostelero esté operativo antes de Semana Santa

ASIER ANDUEZA ORDUÑA.

Los curiosos que quieran conocer el hotel-balneario de Orduña tendrán que esperar. Si la semana pasada se anunció que el recinto reabriría hoy, tras más de tres años cerrado, finalmente no será así. Los responsables del complejo hostelero confirmaron ayer a este periódico que las instalaciones «se irán abriendo paulatinamente» en las próximas semanas y que esperan que estén «a pleno rendimiento en Semana Santa», festividad que comienza el día 29 y una de las atracciones turísticas de la ciudad, que se vuelca con las procesiones que impulsa la Santa Escuela de Cristo.

A lo largo de la jornada de hoy, en todo caso, los gestores de Orduña Plaza sí mostrarán el complejo a operadores turísticos, responsables municipales y empresas colaboradoras. También se podrán reservar desde hoy -para más adelante- los espacios que ofrece la renovada aduana, donde a las 39 habitaciones, completamente reformadas, se suman la cafetería, el restaurante, los salones para eventos, el balneario y dos nuevos gimnasios disponibles para el público en general. Entre los servicios, de hecho, se incluirán clases de diferentes disciplinas deportivas, así como fisioterapia, rehabilitación, estética y terapias naturales y de salud.

Por el momento, como avanzó este periódico a finales de febrero, la página web del recinto hostelero permite reservar alojamiento a partir del 23 de marzo, por lo que previsiblemente será esa fecha a la que pretendan llegar con el hotel abierto. Y es que han tenido que pisar el acelerador para acometer unas obras de reforma integral a las que han destinado dos millones de euros, a los que se sumarán hasta 2022 otros dos más, según se han comprometido los gestores con el Ayuntamiento, titular del edificio y que, para facilitar su reapertura, no cobrará el canon de alquiler durante tres años.

Con esa cesión, la Administración local buscaba resucitar a su motor turístico y económico, en el que tienen depositadas muchas esperanzas. No es para menos, ya que, de acuerdo a los cálculos de la Administración local, desde el abrupto cierre de las instalaciones en diciembre de 2014 el número de visitantes se ha reducido un 18% y el consumo en comercios y establecimientos hosteleros de la localidad ha caído un 21%.

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