Galdakao rescata del olvido la represión a las mujeres en el franquismo

Asistentes a las Jornadas de Igualdad. / JORDI ALEMANY
Asistentes a las Jornadas de Igualdad. / JORDI ALEMANY

Las décimo terceras Jornadas de Igualdad, que se celebran desde ayer en Torrezabal, concluirán hoy

ASIER ANDUEZA GALDAKAO.

«Guarras, mujeres de dudosa moral, rojas, individuas o sujetas» eran los nombres despectivos con los que definían a las mujeres del bando perdedor después de la Guerra Civil. Pura Sánchez las dio ayer voz en las décimo terceras Jornadas de Igualdad de Galdakao, que este año se centran en poner en valor el papel femenino en el relato de la historia. La experta, licenciada en Filología Hispánica y profesora de Lengua y Literatura, destacó que en una primera etapa «se ejerció la denominada represión directa sobre las mujeres por parte de las tropas rebeldes cuando entraban en pueblos y ciudades», que consistía «en acciones selectivas y ejemplarizantes que evidenciaban el poder de los vencedores y la derrota de los vencidos». Luego llegaría una segunda fase, cuando los tribunales militares sometían a juicios a las mujeres, que fueron «represaliadas sobre todo por realizar actos que suponían una transgresión del modelo femenino tradicional», como por ejemplo «empuñar una bandera, participar en una manifestación, vestirse de miliciana o expresar públicamente ideas políticas haciéndose visibles en el espacio público». «Se consideró -prosiguió- un abandono del espacio doméstico y privado de la mujer».

La historiadora sevillana desgranó también que «los dos delitos por los que se juzgó mayoritariamente a las mujeres fueron el de auxilio a la rebelión y, a partir del año 45, el de connivencia con los huidos». «Encarcelar a una mujer significaba que no podía cuidar de sus hijos, ni de las personas mayores que tenía a su cargo. Son muchos los escritos de mujeres que he encontrado en los que ruegan a los jueces que les dejen libres para poder ocuparse de su familia», afirmó.

La investigadora añadió que, desde el punto de vista de la represión, el hecho de que ésta se ejerciera principalmente sobre mujeres de entre 20 y 40 años «sin instrucción y de profesión sus labores tiene gran trascendencia si pensamos que precisamente estas mujeres en edad fértil tenían hijos que mantener y, al ser mujeres de vencidos, en muchas ocasiones ellas traían el único sustento a sus familias, dado que sus maridos estaban huidos, en la cárcel o se les había fusilado». De ese modo, se potenciaba el objetivo de colocar a la mujer y a su familia en un estado de exclusión y debilidad.

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