«Desconectamos de la vida mientras bailamos sevillanas»

Marian, Anabel y Mar, con más amigas, posan orgullosas con sus trajes en la feria de Galdakao./JORDI ALEMANY
Marian, Anabel y Mar, con más amigas, posan orgullosas con sus trajes en la feria de Galdakao. / JORDI ALEMANY

Cientos de personas participaron ayer en la sexta edición de la Feria de Abril de Galdakao

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«Nos lo pasamos muy bien. Es un subidón, desconectamos de la vida mientras bailamos sevillanas». Con una sonrisa que no le entraba en la cara, Anabel Vigo presumía ayer con su vestido de flamenca. Galdakaoztarra de nacimiento, aunque andaluza de origen, no dudo en calzarse los zapatos de baile para participar en la Feria de Abril de Galdakao. Lleva en la «sangre» el amor por las sevillanas, pero fue la apertura de una tienda de trajes de faralaes en la localidad la que le llevó a dar el último paso. «Siempre me había gustado, así que pregunté si daban clases. Me dijeron que sí y me apunté. Y luego, a petición de la propietaria, varias del grupo comenzamos a participar en desfiles para mostrar sus trajes», rememora.

Marian Elezcano tampoco se lo pensó dos veces y no quiso faltar. «Desde chiquitina me ha gustado. De pequeña me regalaron una 'nancy' vestida de volantes. Cuando abrió la tienda Alma Flamenka en Galdakao, no pude resistirme». No tardó en estrenarlo. «Me fui directa a la Feria de Miribilla, aunque con lo de bailar todavía estoy empezando», aseguró entre risas.

A Mar Muñoz, hija de malagueños, el gusanillo le picó hace «seis años». «Tenía muchas ganas de aprender y al principio me iba a Bilbao a las clases. Es una satisfacción aprender a bailar porque tenía la espinita clavada», explicó. «Mis padres se vinieron a trabajar, hay mucha gente aquí andaluza y cada vez gusta más el flamenco. Se están fusionando danzas vascas y andaluzas».

Areto Dantza, una asociación que reúne a medio millar de personas, fue la encargada de los preparativos de una feria en la que no faltó el baile, el jamón, el rebujito y el queso. Al patio del colegio Urreta, transformado en un recinto festivo, acudieron cientos de asistentes. Hace ya seis años que decidieron importar la fiesta de la primavera para defender la «pluralidad y vencer los tópicos». «Es lo bonito. Aquí hay gente de fuera, pero también euskaldunes. Y estamos todos disfrutando», defendió Javier Goti, presidente de Areto. «Dice un amigo que la primera Feria de Abril la organizaron dos bilbaínos que estaban en Sevilla», se jactaba.

Por internet o hecho en casa

La jornada sirvió para desempolvar unas vestimentas que en pocas ocasiones ven la calle. «Los utilizamos dos veces al año», explican Izaskun Rabadan y Begoña Arevalo. «Nuestros padres son de Extremadura y las raíces tiran. Siempre nos ha gustado mucho el flamenco y el grupo Triana», aseguran. En el caso de la primera no dudó en recurrir a internet para adquirir la ropa. «Los trajes suelen superar los 300 euros. Yo lo encontré en una tienda on line de Jeréz baratísimo porque era un outlet y tan sólo me costó 50 euros más gastos de envío y el arreglo. Por internet se pueden encontrar cosas más asequibles», animó Rabadan. Otras, como Antonia Gutiérrez, prefirieron tirar de aguja e hilo para hacer su imponente traje. «Siempre me ha gustado coser. Todas nosotras los hemos cosido con nuestras manos», se enorgulleció. «Y, ahora, a bailar».

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