Galdakao estudia otro destino social para la herencia de un vecino filántropo

La Diputación iba a construir la residencia en el barrio de Olabarrieta. / EL CORREO

Esteban Loroño dejó al Ayuntamiento todo su patrimonio hace 11 años para levantar una residencia que sigue sin cobrar forma

ASIER ANDUEZA GALDAKAO.

Hace 11 años, el galdakaotarra Esteban Loroño Oleaga dejó todo su patrimonio en herencia al Ayuntamiento para que construyera una residencia de ancianos en su localidad, pero sus deseos siguen sin materializarse. Su legado incluía un vehículo antiguo y varias propiedades inmobiliarias, entre ellas un piso, bienes que por aquel entonces se tasaron en 600.000 euros en su conjunto. Muchas de las propiedades todavía se conservan en especie, pues no han logrado ser enajenadas. «Se continúa intentando vender los inmuebles, que aún no se han podido monetizar», explicaron fuentes municipales. Como la Diputación iba a ser la institución encargada de levantar la residencia de ancianos con parte del patrimonio de Loroño - construir un equipamiento de estas características cuesta varios millones- , con cuyo nombre se iba a bautizar, y éste sigue sin materializarse, el Consistorio ve necesario estudiar otro destino para la herencia.

Las necesidades han variado con la entrada en vigor de la nueva Cartera de Servicios Sociales, así que «la dedicaremos a desarrollar otras infraestructuras». Un asunto que ya han comentado con los albaceas y que encaja con los términos de la herencia, según fuentes municipales, que admiten que no se ha dado cumplimiento al deseo de Loroño de construir una residencia en Galdakao. Aunque eso no quiere decir que ésta no vaya a levantarse, pese a que el retraso de la infraestructura cause polémica.

Cancha polideportiva

El Consistorio recibió la herencia en 2006 y un año más tarde, aprobó firmar un convenio con la entidad foral para la construcción del equipamiento para las personas mayores, pero hasta el 19 de septiembre del año siguiente, en 2008, no formalizó el acuerdo. En él se establecía la cesión gratuita por parte del Ayuntamiento de una parcela de 7.800 metros cuadrados situada en Olabarrieta.

La institución foral, a su vez, se comprometía a construir la residencia en un plazo máximo de cinco años que finalizó en septiembre de 2013. Ambas administraciones acordaron prorrogarlo otros cuatro años pero en septiembre volverá a vencer sin que la Administración provincial haya movido ficha. Los responsables municipales han advertido que, si no levantan el centro, los terrenos regresarán al patrimonio municipal. En su caso, el pleno local podría volver a extender el plazo del convenio o firmar uno nuevo con diferentes cláusulas.

La Diputación, por su parte, no descarta acometer el proyecto en el que iba a invertir unos 8 millones, aunque ahora esté paralizado, y que modificó para reducir su impacto visual, ya que la altura prevista era de 12 metros. En 2013, el ente territorial también hizo suyo el compromiso de habilitar una zona deportiva en Olabarrieta -solicitada desde hace años por los vecinos- que tampoco se ha levantado. «Les vendría muy bien a nuestros jóvenes, ya que tienen que bajar hasta el centro para hacer deporte», comentan los residentes.

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