La fusión del centro de día con la residencia de Orduña obliga a prescindir de tres trabajadoras

Centro de día de Orduña./E. C.
Centro de día de Orduña. / E. C.

Los cinco usuarios del servicio de la plaza Gernika comenzarán a acudir dentro de dos meses al edificio de la calle San Francisco

ASIER ANDUEZA ORDUÑA.

Los servicios sociales de Orduña se verán en un par de meses mermados ya que el equipo de gobierno ha comunicado a las tres trabajadoras del centro de día que en el plazo de dos meses, después de los 'Ochomayos', les rescindirán el contrato. La razón es que esta prestación abandonará las instalaciones de la plaza Gernika, inauguradas en 2006 y cedidas por la BBK al Ayuntamiento, y se fusionará con la residencia de personas mayores, en la calle San Francisco. Según ha podido saber este periódico, el viernes comunicarán oficialmente a las familias de los usuarios en una reunión estos cambios. En la actualidad, el centro atiende tan solo a cinco personas, una cifra muy lejana a la de las previsiones iniciales (tiene capacidad para una veintena).

En septiembre del año pasado ya trasladaron esta intención a las personas que integran la empresa creada por dos orduñesas para gestionar este servicio. Para poder albergar en la residencia el centro de día, el Ayuntamiento está llevando a cabo varias obras y también ha convocado un concurso interno para que personal del centro municipal de ancianos se haga cargo de la asistencia a estas cinco personas.

Fuentes municipales no han querido dar explicaciones a este periódico sobre esta decisión que ya adelantaba hace una semana una publicación distribuida por el único partido de la oposición, el PNV. Una medida que ha sorprendido mucho a los jeltzales.

Ahorro en gastos

Ahorro en gastos

Desde la formación subrayan que, «cuando el alcalde Ricardo Gutiérrez abrió las puertas de este centro, desde la izquierda abertzale todo eran parabienes y ahora van y lo cierran y echan a la calle a sus trabajadoras, que son encima de Orduña». Esta fusión ya se anunció en 2014 y entonces fuentes municipales avanzaron que permitiría generar un ahorro anual de 13.364 euros. Aunque tiene capacidad para atender a una veintena de personas, desde 2009 nunca ha superado los catorce usuarios. Las instalaciones, que disponen de una única planta de 300 metros cuadrados, fueron cedidas por la BBK al Consistorio. Su adecuación requirió una inversión de 414.000 euros, sufragados en parte por la Diputación.

El equipo de gobierno esgrimió hace cuatro años como razón para el traslado que «la dispersión de servicios y su inadecuado dimensionamiento están generando un exceso de gasto que podría atajarse unificando en un mismo edificio los servicios de residencia y centro de día, dimensionando este último». Así, que compartan un mismo inmueble garantizará una reducción del «gasto de limpieza, manutención, seguros y suministros».

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