El estudio sobre la afección de las termitas tranquiliza a los vecinos de Orduña

Termitas en una vivienda. / E. C.
Termitas en una vivienda. / E. C.

El informe, al que el Ayuntamiento ha destinado 54.400 euros aportados por la Diputación, concluye que la incidencia es baja

ASIER ANDUEZA ORDUÑA.

En el casco histórico de Orduña las temidas termitas encuentran el lugar ideal para introducirse en vigas y estructuras de madera y poco a poco destruirlas. Sin embargo, según un estudio llevado a cabo por los profesionales de la empresa Innodex, los resultados del análisis son satisfactorios, ya que han concluido que «no es una problemática preocupante en Orduña, a pesar de que se ha detectado alguna vivienda puntual afectada en mayor grado».

Este trabajo indica también que «las viviendas más afectadas son antiguas y en algunos casos están deshabitadas». Además de la incidencia de las termitas, se ha estudiado el impacto de humedades, hongos y carcoma. Unos 40 vecinos se acercaron el pasado jueves al edificio de La Alhóndiga para recibir información sobre este trabajo de campo. Portavoces municipales señalan que «cualquier vecino tiene ahora la posibilidad de acudir al Ayuntamiento para solicitar los resultados concretos relativos a su vivienda e información relativa a cómo actuar».

También precisan que algunos inmuebles no han podido ser revisados durante el estudio por encontrarse ausente la persona propietaria en el momento de la visita, aunque existe la posibilidad de acudir al Consistorio para solicitar que los técnicos regresen. Las mismas fuentes afirman que en la Administración local valoran «de manera satisfactoria las conclusiones de la investigación, ya que concluye que las termitas no suponen una problemática preocupante en estos momentos».

El Ayuntamiento ha recibido una subvención de la Diputación por importe de 54.400 euros para la ejecución de este informe. Todas las alarmas saltaron en primavera, cuando un grupo de orduñeses residentes en el casco histórico de la ciudad detectaron en sus hogares la presencia de estos insectos que devoran la madera de las estructuras y el Ayuntamiento se puso manos a la obra para estudiar todos los inmuebles del centro y poder saber así qué grado de afección tenían.

«Plaga oculta»

Y es que, aunque estos análisis han demostrado finalmente que la penetración de esta plaga no es grave, sus consecuencias podrían haber sido más importantes, ya que «tienen un radio de acción de unos 100 metros y es muy difícil detectarlas; se denominan la plaga oculta», dicen los técnicos especializados en su erradicación. Por lo general, se introducen en las estructuras a través de vías ocultas en los muros y suelos.

Temas

Orduña

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos