El estreno de 'Alicia después de Alicia' reinventa en Basauri el color de la depresión

Alicia no sabe distinguir el sueño de la realidad. / BORJA AGUDO
Alicia no sabe distinguir el sueño de la realidad. / BORJA AGUDO

La compañía Kabia elige el Social Antzokia para presentar el sábado su última obra, una adaptación del clásico de Lewis Carroll

LEIRE PÉREZ BASAURI.

«Humanidad, potencia y viveza; que estéis vivos», encomendó el director Borja Ruiz ayer por la mañana a los siete actores que coronaban el escenario del Social Antzokia de Basauri. Era el último pase a puerta cerrada antes del estreno este sábado a las 20.30 horas de la obra 'Alicia después de Alicia'.

Durante los últimos dos meses, el teatro basauritarra ha sido su centro neurálgico y laboratorio de operaciones, en el que los integrantes de la compañía Kabia han experimentado con su última creación. Y ayer era el día de mostrar el resultado. EL CORREO pudo presenciar un espectáculo de gran formato, que fusiona el teatro de toda la vida, en el que los actores muestran sus destrezas, con una novedosa técnica de 'video mapping', que aporta color y remata las diferentes escenas.

Es el último trabajo de una compañía que atesora un sinfín de reconocimientos, como el Premio Ercilla a la mejor producción vasca por 'Decir lluvia y que llueva', obra con la que también estuvieron nominados en la categoría de mejor trabajo revelación de Euskadi en la XIV edición de los Premios Max.

'Alicia después de Alicia' es una historia que ahonda en la contradicción existente entre el deber y la persecución de un sueño; y en la frustración que ello conlleva y que, si se mezcla con momentos vitales de una persona, puede acarrear una depresión, un momento de especial tristeza. «Se trata de una versión muy adaptada del cuento 'Alicia en el País de las Maravillas', de un primer deseo de tratar un tema como es la depresión», explica Ruiz. La puesta en escena, en todo caso, huye de la melancolía que rodea a esta enfermedad y de los colores oscuros. El cuento de Lewis Carroll, una historia que cada noche le leía a la protagonista su madre antes de fallecer, sirve de paso para «dar un toque de humor y poesía visual» al guión, elaborado por el dramaturgo Emilio Encabo, y a la ilustración, ideada por Ane Pikaza.

La vida de Alicia, una mujer actual de 40 años, está marcada por su sueño de ser violinista y la desilusión por no conseguir alcanzar su meta. «En un momento de crisis, toma mucho alcohol y pastillas, se queda dormida; y lo que veremos será el viaje que hace en su sueño. Se mezclarán su vida personal, su frustración y la muerte de su madre con el cuento», avanza el director.

Cuerda entre locos

Juana Lor es en la ficción Alicia, un papel que supone un «paso muy especial» en la carrera de la actriz, que lleva vinculada más de una década a la compañía. «Es un regalazo de papel», considera. «Hemos traído a Alicia al mundo actual y hablamos de algo que nos ha pasado a muchos de nosotros; tener un momento más triste, de crisis, donde todo se te viene abajo y tienes que empezar a construir desde cero», desgrana.

A pesar del trance que está pasando, Alicia es «una cuerda entre locos». «Ella vive un sueño. El gran reto para mí ha sido sobrevivir a un mundo de ensueño, de imaginación, mucha magia; todos los personajes son grandes y Alicia aún así se mantiene en la realidad», relata. Al espectador que acuda el sábado al Social le dejan descubrir por sí solo «si Alicia sale del sueño y logra empezar a ver la luz que se abre después del túnel de la depresión».

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