Emotivo adiós a un miliciano

Imagen del acto, con una imagen de Delgado.
Imagen del acto, con una imagen de Delgado. / I. GARCÍA URIBE

l

ASIER ANDUEZA AMURRIO.

Le quedaba muy poco para llegar al siglo de vida. Baltasar Delgado 'Tarín', uno de los dos últimos milicianos de Ugao, municipio en el que aún vive otro gudari, falleció en una residencia de ancianos de Zeberio y vecinos y alcaldes de la comarca le brindaron un emotivo homenaje la tarde del sábado. El acto de despedida tuvo lugar en una de las trincheras de la cercana localidad de Amurrio, en Txibiarte, donde combatió en diciembre de 1936. Además de miembros de Frentes de Euzkadi y de la asociación Cinturón de Hierro de Ugao, acudieron al acto la alcaldesa de Amurrio, Josune Irabien, el primer edil de Ugao, Ekaitz Mentxaka, el alcalde de Zeberio, Karlos Idirin y el teniente alcalde de la pedanía de Lezama de Amurrio, Pruden Larrazabal, lugar en el que tuvo lugar la contienda. «Es la primera vez que cuatro alcaldes se juntan para darle un homenaje a un miliciano y para despedirle nada más fallecer», explicó Iñaki García Uribe, organizador del acto.

Delgado se alistó al Batallón González Peña de UGT-PSOE y perdió mucho en el camino; compañeros y amigos que no superaron la guerra. También «el euskera que hablaba cuando era pequeño», que tuvo que dejar de utilizar «por miedo». Fue, como a él le gustaba decir, «albañil, electricista, mecánico». Y tuvo la suerte de poder disfrutar de su gran pasión: la música. Durante muchos años tocó la batería en la Orquesta Nervión, con la que recorría las principales fiestas de Bizkaia. El año pasado, además, fue uno de los protagonistas de la exposición 'El último batallón', impulsada por las Juntas Generales, el periodista vasco-chileno Mauro Saravia e Intxorta Kultur Elkartea.

Combatientes

En la trinchera en la que recibió el tributo, Delgado fue herido por un fragmento de metralla que le fracturó la mandíbula. Allí, muchos de sus compañeros de batallón perdieron la vida: hubo 20 muertos, 140 heridos y otros muchos que enfermaron después superando las 200 bajas, casi un tercio del total de sus efectivos. «Sirva este homenaje también para acordarnos de todos los compañeros de Baltasar, así como los gudaris y milicianos de otras unidades que allí combatieron en esos días», subrayó Ritxi Zárate, presidente de la asociación de recreación histórica Frentes de Euzkadi. El invitado destacado del homenaje fue Mateo Valbuena, de 104 años, uno de los combatientes que logró sobrevivir a las batallas que se libraron en el frente.

Fotos

Vídeos