Las cuadrillas viajan al febrero más rural

Las cuadrillas llevaron su propia comida para asar. / L. P.

LEIRE PÉREZ BASAURI.

El centro de Basauri retrocedió ayer a su pasado más rural con la celebración de Karparamartxo, adaptación del tradicional Kanporamartxo en el que antaño los vecinos de los caseríos de San Miguel se juntaban, como en otros muchos pueblos, y pasaban el día bebiendo y asando unos chorizos antes de que llegaran la Cuaresma y el ayuno. Más de un centenar de personas, integrantes de las cuadrillas, se dieron así cita a las dos de la tarde bajo la carpa de Solobarria, de ahí su nombre, en un encuentro que sirvió para coger fuerzas de cara al intenso programa que se viene encima.

Costilla, pinchos morunos, morcilla, chorizo... fueron algunos de los manjares, mientras que litros de zurrakapote corrieron por las improvisadas mesas que se colocaron para la ocasión. El acto fue el primero de pleno derecho para Basatiak, una cuadrilla con más de veinte años de historia a sus espaldas que ha accedido este año a Herriko Taldeak, la coordinadora de los festejos, aunque ya anteriormente participaba en los ‘Sanfaustos’.

El año pasado pudo acudir a Solobarria como invitada, pero sin mesa propia. Así que la cita se convirtió en un evento indispensable para sus miembros y congregó por su parte a más de veinte personas. Tenían ganas de participar, aunque recordaron que están «a prueba». «Es nuestra primera vez. El año pasado pudimos venir porque el Urbiko Lagunak nos invitó y nos dio la oportunidad», explicaba Unai Valle. Y como no podía ser de otra forma, se integraron en la fiesta. «Hemos traído morcilla, chorizo, txistorra, pero también verduras para los vegetarianos», añadía.

Y es que el encuentro es muy valorado. «Es una forma de juntarnos todas las cuadrillas, es diferente al resto de comidas que se organizan. El Ayuntamiento nos pone las brasas y cada una trae su comida. Nosotros hemos venido una treintena de personas. Otros años viene más gente, pero en esta ocasión al ser laborable algunos no han podido venir», detallaba Iñigo Gómez, del Ogeta Bat.

Concurso de cabezones

La cita sirvió de «base» para amortiguar el resto de actividades en las que el alcohol tiene una presencia más activa, comentaba Gómez. «Lo importante es estar con el resto de cuadrillas. Cada uno tiene su comida, pero luego la intercambiamos. Es un día divertido», precisaban Sandra Almaraz y Maider Díez, de la directiva de la cuadrilla Mozkorrak. «Es mucho más divertido vivir las fiestas así. Trabajas mucho, pero luego la recompensa es muy buena», destacaban. Mientras unos hincaban el diente, otros, como Bea y Janire, de Itsaslapurrak, se colocaban en torno a las brasas. De esta cuadrilla quedaron unas quince personas. «Venimos todos los años y este traemos panceta, txistorra y morcilla. Es un día especial para juntarnos a comer y luego ya nos quedamos al concurso de cabezones», avanzaban.

Temas

Basauri

Fotos

Vídeos