Las cuadrillas de Basauri muestran su cara más solidaria con las enfermedades raras

Las manualidades fueron las protagonistas del mercadillo. / L. P.
Las manualidades fueron las protagonistas del mercadillo. / L. P.

Hauspoak celebró ayer su tradicional mercadillo, aunque hay otra decena de actividades benéficas para ayudar a Gaizka Hernández y Laia Arteaga

LEIRE PÉREZ BASAURI.

Los 'Sanfaustos' afrontan su recta final y exprimen al máximo su lado solidario. Por séptimo año consecutivo, la cuadrilla Hauspoak celebró ayer el mercadillo benéfico en los soportales de la plaza Solobarria. Pretendían ayudar a Gaizka Hernández, un niño galdakaotarra que padece síndrome de Angelman, un trastorno neurológico que produce fuertes retrasos. Y, como no podía ser de otra forma, decenas de basauritarras respondieron a la llamada del colectivo y adquirieron alguno de los productos que se vendieron a precios populares.

«Antes de empezar, mientras montábamos las mesas, ya nos ha venido gente a comprar cosas», explicó Vero Fuenteseca, una de las organizadoras. «Empezamos recaudando dinero para Aspanovas, pero luego conocimos este caso, que era más cercano, y que se estaba llevando a cabo una recolecta de tapones. Al ser de la zona, preferimos ayudarle a él. Este año el resto de cuadrillas han querido recaudar fondos para Laia Arteaga, pero nosotras hemos preferido seguir con Gaizka, hemos creado unos vínculos con su familia y queremos seguir ayudándole», comentó. El pequeño no pasa por su mejor momento, ya que «este verano ha tenido que ser ingresado dos veces y sus padres quieren llevarle a un médico de Barcelona, para lo que hace falta dinero», apuntó. En otras ediciones se ha logrado recaudar en torno a mil euros, una cantidad significativa teniendo en cuenta lo baratos que eran los artículos puestos a la venta. Lápices, sacapuntas y libretas a un euro; broches a tres. Lo más caro, vestidos típicos de las distintas cuadrillas para la Nancy, que costaban quince. Eso sí, estaban hechos a mano.

Izaro Fuenteseca, de 9 años y una de las más pequeñas integrantes de la cuadrilla, vendía a un euro los pendientes que cariñosamente ha ido elaborando estos últimos meses. «Desde hace dos años los hago por las tardes, después de salir de clase, y así le ayudo», comentó la niña.

Chocolatada

Decenas de personas se acercaron a la plaza Solobarria para colaborar, como Lucy Orbaneja y su nieto Xabier Ozalla. «Hemos comprado una pulsera roja y blanca a tres euros. El año pasado también vinimos y le compramos un broche a mi nieta. El tema es ayudar a Gaizka», comentó la amama. Susana García, miembro de Alaiak, aprovechó su paseo matinal para acudir al rastrillo. «Todos los años vengo, y este año me llevo un anillo», señaló. Laura Cerderño, de Hauspoak, adquirió por su parte unos broches y unos boletos para el sorteo de una camiseta del Athletic. «Todos los miembros de la cuadrilla participamos de una u otra forma. Nosotros este año hemos comprado; el año pasado hicimos los guardabolis», recordó.

El día de ayer fue uno de los más solidarios. Por la tarde, Ontzak organizó en la plaza Arizgoiti una pancetada y, a medianoche, Ogeta Bat repartió sándwiches. Hoy por la tarde, los actos continuarán a las siete con la chocolotada popular frente a la iglesia de San Pedro, impulsada por Txano Gorritxu. Mañana cerrará las actividades para recaudar fondos la pintxetada de Laguntasuna, a las 19.00 horas en Arizgoiti. El dinero servirá para ayudar a Laia Arteaga, una pequeña del municipio que padece el síndrome de West.

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