Un carril peatonal unirá Igorre y Arantzazu a partir del próximo año

Recreación de la conexión ciclista y peatonal. /AYTO. DE IGORRE
Recreación de la conexión ciclista y peatonal. / AYTO. DE IGORRE

Los ayuntamientos convertirán la antigua carretera en una vía de sentido único para dar paso a una zona para ciclistas y paseantes

ÓSCAR GARCÍA MANCERASIGORRE

Los ayuntamientos de Igorre y Arantzazu han acordado realizar un proyecto en común para crear un carril peatonal en la antigua carretera que une las dos localidades por Orobi. «Es un camino que une los dos municipios, por donde está el Garbigune, que antes de hacer la variante era el único para llegar a Dima», sitúa Beinat Anzola, alcalde de la primera de las localidades y quien añade que actualmente se ha convertido en una alternativa que emplean muchos peatones para desplazarse, por ejemplo, a Artea. Sin embargo, reviste algunos peligros que los vecinos han hecho saber a sus regidores. «Aunque no es una carretera principal siempre hay sustos, porque los coches pasan rápido, hay falta de farolas… y los dos municipios estuvimos de acuerdo en adecentar el camino», señala.

Esta carretera se convertirá en una vía con dirección única para los vehículos, dejando la otra mitad de la calzada para un carril destinado a peatones y ciclistas. «Desde Igorre veíamos mejor hacerlo dirección hacia Arantzazu, pero ellos lo veían al revés, y no hay ningún problema, así que finalmente será dirección hacia Igorre», anuncia. Para realizar la separación, se instalarán unos pivotes de plástico y unos cojinetes. La obra se ejecutará «en febrero de 2018», según fecha Anzola, y tendrá un coste aproximado de «25.000 euros para cada municipio». «Queríamos hacerlo ya, pero Arantazu no tenía suficiente presupuesto en 2017 y merece la pena esperar», puntualiza.

Iluminación

Por este motivo tampoco se implementarán por el momento mejoras en iluminación. «En esta primera fase no se estudiará porque económicamente se nos atragantaba el proyecto también a nosotros, pero daremos ese paso más adelante», aclara, ya que admite que «no es seguro para algunos colectivos».

Éste no es el único proyecto que estudia Igorre en la misma línea, y ejecutará una acción similar en la calle de detrás de las escuelas, en el barrio Olabarri. «Aquí en las horas punta hay una problemática importante con mucho lío de coches, todos en doble fila, y no es la solución al problema, pero al menos se reduciría el peligro», opina Anzola. «Se convertirá también en una vía de un solo carril para vehículos, y, aunque a algunos vecinos de la zona les tocaría dar más vuelta, sus opiniones en las reuniones han sido positivas», celebra.

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