Basauri se enfrenta hoy a un insólito referéndum urbanístico

Recreación de parte del plan, con un parque de 15.000 metros cuadrados y 277 viviendas. /Ayuntamiento de Basauri
Recreación de parte del plan, con un parque de 15.000 metros cuadrados y 277 viviendas. / Ayuntamiento de Basauri

El Ayuntamiento celebra una consulta vinculante para que los vecinos apoyen o rechacen un plan de regeneración del centro

LEIRE PÉREZ

El Ayuntamiento de Basauri da hoy un paso importante en materia de participación. La Administración local celebra un referéndum, autorizado por el Gobierno central, en el que 33.480 vecinos podrán decidir si se desarrolla un plan urbanístico de regeneración del centro del municipio. Hasta el momento, las consultas impulsadas por las instituciones vascas no se han centrado en temáticas como la urbanística -las siete iniciativas celebradas desde 2013 en el Euskadi, todas ellas en Gipuzkoa, versaron sobre la recogida de basuras-. Pero en el caso del municipio vizcaíno, las cuatro legislaturas en las que los diferentes ejecutivos locales intentaron renovar el corazón de Basauri -sin éxito y sin consenso- han impulsado al equipo de gobierno actual (PNV) a dejar la decisión final en manos de los vecinos.

La votación será esencial para el futuro del municipio. Del resultado que se obtenga dependerá que el Consistorio se embarque en una operación que abarca 62.523 metros cuadrados, que alumbrará una nueva estación de tren, 277 pisos y un parque de 15.000 metros cuadrados. Costará 25 millones de euros. Una transformación que el alcalde, Andoni Busquet, asegura que «será beneficiosa para todo el municipio».

El plan, sin embargo, llega con el rechazo de la mayoría de la oposición, que lo tilda de «poco ambicioso». PSE, Basauri Bai (la marca de Podemos), PP y el concejal independiente coinciden también en que el «escaso margen» entre ingresos y gastos -200.000 euros- «hipotecará» las arcas municipales, y en que el principal problema, la división de la localidad por las vías del tren, no se soluciona. Solo EH Bildu, que ve pros y contras, ha dado libertad de voto a sus militantes. La propuesta es radicalmente opuesta a la de socialistas y populares, que cuando gobernaban la localidad, en la legislatura 2007-2011, plantearon construir alrededor de 800 viviendas en edificios de hasta 17 alturas. El rechazo social fue entonces muy importante, y nació la plataforma Otro Basauri Es Posible, que reunía a asociaciones de vecinos y partidos como PNV e izquierda abertzale para reclamar un «desarrollo más sostenible». Pidieron una consulta a socialistas y populares, que se negaron, y, cuando Busquet llegó al poder en 2011, se comprometió a hacerla.

En su contexto

33.480
personas están llamadas a las urnas para votar si quieren que se lleve adelante la propuesta del PNV para regenerar tres céntricos barrios, actuación valorada en más de 25 millones de euros
Otras consultas
Hasta el momento ninguna institución vasca ha impulsado un referéndum sobre un plan urbanístico. Las otras siete autorizadas en Euskadi por el Gobierno central desde 2013 se celebraron en Gipuzkoa y preguntaban por la recogida de basuras.

Aunque preguntar también entraña sus riesgos. El director del Euskobarómetro, Paco Llera, alerta de que puede darse la paradoja de que «una minoría -para que la consulta sea vinculante debe votar el 20% del censo electoral- imponga su voluntad a un alcalde que ha sido elegido por una mayoría mucho más amplia». En la misma línea se mueve Itziar García Carretero, consultora de comunicación política, quien subraya que «el gobierno elegido por la ciudadanía lleva aparejado un determinado programa electoral que, en teoría, es el refrendado por los ciudadanos y no haría falta volver a someterlo a consulta». Precisa, en todo caso, que «el derecho de preguntar no solo ha de ser una opción, sino una obligación por parte de cualquier gobernante en aquellos casos de especial relevancia».

Confusión política y vecinal

Pero para que las consultas cumplan su objetivo, según Paco Llera, «debe existir un debate en las calles y estar claras las posturas y las alternativas». Aún así, el éxito no está garantizado. Puede suceder como en Madrid, donde las citas con las urnas celebradas por la alcaldesa, Manuela Carmena, «han sido un fracaso por la participación, mínima».

Los referéndums que más apoyo han tenido históricamente en Euskadi han sido los relacionadas con la segregación de barrios que, a raíz del apoyo ciudadano, se convirtieron en municipios, como Iurreta, Bolibar, Zierbena... Pero incluso en esos casos la participación puede ser un arma de doble filo y crear unas expectativas que no se cumplen. Llera señala que «si los políticos no tienen conocimientos, el ciudadano de a pie no tiene los elementos técnicos que le permitan decidir».

En ese sentido, por ejemplo, los residentes en Igeldo acudieron en masa a las urnas para avalar la desanexión de este barrio de San Sebastián en 2013, cuando el Ayuntamiento y la Diputación estaban en manos de EH Bildu. Tres años después, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco dejó sin efecto el decreto foral que dispuso la independencia de este núcleo urbano porque la creación de una nueva localidad era «disconforme a derecho» al no contar con «una población superior a 2.500 habitantes». También ocurrió algo similar en Basauri, donde el Consistorio convocó en septiembre del pasado año la consulta que se celebra hoy. Lo hizo sin solicitar permiso al Consejo de Ministros, y la Abogacía del Estado paralizó la cita. Ahora, con todo en regla, el pueblo decide.

Temas

Basauri

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos