El Ayuntamiento de Zaratamo inicia la regeneración de Outokumpu

Solo queda la estructura de la empresa, que cerró en 2009. / L. P.

La Administración local desarrollará un plan para que el esqueleto de la antigua empresa y su entorno acojan industria, comercio y viviendas

LEIRE PÉREZ ZARATAMO.

Los vecinos de Zaratamo, y más concretamente los residentes en el barrio de Arkotxa, miran con tristeza la decadencia que provocó el cierre de la fábrica de acero Outokumpu, la antigua Pradera Hermanos. Un esqueleto de hierros, el que dejó la clausura de la factoría en 2009, da la bienvenida a aquellos que se dirigen al pequeño municipio desde las cercanas localidades de Basauri y Galdakao. Una imagen para la retina que poco tiene que ver con los momentos de esplendor que vivió la localidad gracias, entre otras, a una compañía que en sus mejores momentos empleó a un millar y medio de trabajadores; 206 cuando bajó la persiana. Pero eso es historia.

La zona languidece, está olvidada; incluso los accesos a la localidad por este punto arrastran la degradación del lugar. Aunque esa situación va a cambiar en los próximos años con la regeneración total de ese entorno.El Ayuntamiento, en manos del partido vecinal Gure Herria, se apoya en la regeneración que Galdakao llevará a cabo en el entorno de Formica, donde está previsto crear alrededor de 170 empleos a apenas quinientos metros de Outokumpu, para revitalizar esos terrenos.

El trabajo, en todo caso, será largo, porque pretenden rehabilitar 30.000 metros cuadrados de superficie. De ellos, 20.000 albergarían actividad económica -industria y comercio- y en otros 3.000 metros cuadrados se levantaría un número de viviendas que todavía está sin concretar. Para ir poniendo negro sobre blanco, los mandatarios locales acaban de contratar a un equipo redactor que presentará el proyecto para la zona, un documento que obligará al Ayuntamiento a modificar de forma puntual el Plan General de Ordenación Urbana que aprobó de forma definitiva hace poco más de un año.

Paseo en el Ibaizabal

En el futuro texto, se aprovechará para diseñar un paseo de ribera que discurra pegado al río Ibaizabal y que permita «ganar espacios verdes» al barrio de Arkotxa, avanza el alcalde, Jon Ajuria. La regeneración, sin embargo, no será de hoy para mañana, puesto que una vez analizadas las modificaciones y su viabilidad deberá ratificarlas en última instancia la Diputación al tratarse de un municipio pequeño. «Estamos viendo qué se puede hacer, cuántos metros irán destinados a albergar industria y cuántos podrían servir para comercio. Estamos hablando con los propietarios de los terrenos y nos gustaría terminar el año con el diseño de la zona, sabiendo cómo se podría a futuro regenerar este entorno», añade el mandatario local.

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