El Ayuntamiento de Orduña retirará de su fachada el Sagrado Corazón

La placa está encima del balcón de la fachada principal. / E. C.
La placa está encima del balcón de la fachada principal. / E. C.

El pleno aprobó ayer eliminar la placa, instalada en 1938 para conmemorar la toma franquista de la ciudad

ASIER ANDUEZA ORDUÑA.

El Ayuntamiento de Orduña aprobó ayer en pleno, con los votos del equipo de gobierno (EH Bildu) y de la oposición (PNV), retirar de la fachada de la Casa Consistorial el Sagrado Corazón de Jesús. La placa, ubicada sobre la puerta central de la balconada, fue colocada en junio de 1938 para conmemorar la toma de la ciudad por parte de las tropas nacionales.

Según el informe elaborado por el área de Memoria Histórica, «es un símbolo de propaganda del ideario franquista y de la exaltación de la victoria que se colocó un año después de la entrada a Orduña de las tropas sublevadas». Exponen, además, que la acción «va en consonancia con el compromiso que adoptó el Ayuntamiento de eliminar en todos los edificios y espacios públicos los símbolos relacionados con la dictadura».

Fuentes municipales apuntaron que, antes de tomar esta medida, «se ha contrastado el valor del símbolo religioso, y no tiene ninguno en especial». Por lo tanto, aclararon, «no es un acto en contra de la Iglesia, sino contra el franquismo». Este no es el primer Sagrado Corazón vinculado a la dictadura que se elimina en la localidad, ya que, en 2011, cuando el Gobierno local estaba en manos jeltzales, se quitó la estatua que coronaba la iglesia de la Sagrada Familia, también conocida como de los Padres Josefinos, porque «era un pegote ajeno» colocado en 1945. En ese caso, al igual que el resto de la fachada del templo -que estaba en proceso de rehabilitación-, corría un «evidente riesgo de desprendimiento».

Con el objetivo de cumplir con la Ley de Memoria Histórica, el Consistorio también abordó a mediados de 2014 la problemática surgida en torno a seis sillas artesanales. El juego de muebles recordaba a un pasado extinto en el municipio, en el que a comienzos del pasado siglo había muchos profesionales silleros. Sin embargo, este conjunto de asientos, elaborado por Muebles Viguri con un tallado en cuero «de calidad», tenía impresa el águila imperial. Entonces, y para no perder su historia, el Ayuntamiento decidió tapar el símbolo y mantener así las sillas, que fueron instaladas en la zona de espera del Juzgado de Paz.

Medallas honoríficas

La última de las acciones en ese sentido tuvo lugar el año pasado, cuando la Administración local anuló la docena de medallas y títulos honoríficos que se otorgaron a Franco y a otras personalidades como Ángel Salas, piloto militar orduñés considerado autor material del bombardeo de villa de Otxandio. Y es que la recuperación de la memoria histórica se ha convertido en algo muy importante en la ciudad, que albergó un campo de concentración y una prisión, centros de reclusión por los que pasaron 50.000 personas, algunas de ellas enterradas en fosas comunes en el cementerio municipal.

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