El Ayuntamiento de Basauri expulsa de las piscinas a dos miembros del clan conflictivo por provocar altercados

Los trabajadores de Artunduaga recibieron amenazas de muerte de estas personas, que no podrán acceder al recinto en todo el verano

LEIRE PÉREZ BASAURI.

Llega el calor sofocante, las temperaturas se disparan y los incidentes se repiten en las piscinas de Basauri. Y eso a pesar de que, por cuarto año consecutivo, la Policía Municipal accede al interior de las instalaciones y realiza rondas precisamente para evitar altercados. El martes, con el mercurio rozando los 40 grados, los empleados del complejo deportivo de Artunduaga se vieron obligados a solicitar el amparo de la guardia urbana después de producirse una discusión y «sufrir varias veces amenazas de muerte» por solicitar a miembros de la familia conflictiva del barrio de Larrazabal que dejaran de comportarse de forma «incívica».

Ante lo sucedido, el Ayuntamiento aplicó la normativa de forma tajante y ya ha iniciado la apertura de un expediente sancionador a dos de las personas que protagonizaron el episodio, por lo que no podrán acceder a las instalaciones mientras el expediente se resuelva. Los técnicos municipales tienen de plazo tres meses, con lo que la institución local se asegura de que por lo menos no puedan provocar más incidentes de este tipo en lo que queda de verano. «Estamos aplicando medidas de control y vigilancia en las piscinas municipales de Artunduaga, expulsando de forma inmediata y prohibiendo el acceso a las instalaciones a aquellos usuarios que alteren el orden público e incumplan reiteradamente la normativa», afirman desde el Consistorio. «La Policía Local realiza rondas y trabaja en coordinación con el personal de mantenimiento del polideportivo y los socorristas para el cumplimiento de las medidas», explican.

En este sentido, portavoces municipales desvelan que, en lo que va de periodo de baño en las piscinas descubiertas, ya se ha abierto «otro expediente sancionador a otra usuaria, que también tiene prohibido desde esta semana el acceso».

Medidas cautelares

No es la primera vez que las piscinas de la localidad son el lugar elegido por el clan para comportarse de forma incívica y protagonizar altercados; supone un quebradero de cabeza para la Administración local cada vez que el sol aprieta. No hay verano que los usuarios y los propios trabajadores no denuncien discusiones, amenazas e incluso hurtos «en el interior de las mochilas», en ocasiones a cargo de «menores de edad».

Ante estas reiteradas quejas, el Ayuntamiento se amparó en 2013 en una ley autonómica que permite adoptar medidas cautelares y de urgencia para incrementar el control, herramientas que, si bien no disuaden, sí que facilitan la expulsión.

Con el episodio del martes todavía reciente, los abonados se muestran escépticos con el resultado de estas medidas. «Todos los años son los mismos. Entonces, ¿por qué les dejan entrar?», se preguntan. Y solicitan al Consistorio que actúe «de oficio». «Que les denuncie la institución directamente en vez de los usuarios y que no dejen acceder a aquellos con antecedentes por episodios de años anteriores», reclaman.

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