La asociación Adratan rescata la historia de las antiguas neveras de Orduña

Los restos de algunas neveras se siguen conservando. / AYTO. DE ORDUÑA
Los restos de algunas neveras se siguen conservando. / AYTO. DE ORDUÑA

Una charla y una visita guiada recordarán unos elementos que ayudaron a mantener fría la comida desde el siglo XVII hasta comienzos del XX

ASIER ANDUEZA ORDUÑA.

La asociación orduñesa Adratan ofrecerá este jueves, a las 19.00 horas en La Alhóndiga, la charla 'Los pozos de nieve y el consumo de hielo en Orduña (1640-1912)'. La sesión informativa correrá a cargo de Salvador Velilla, socio de Aztarna y de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País. Como explican desde el colectivo, «se va a tratar el tema de los pozos de nieve que se construían en la montaña para, en verano, extraer hielo y evitar así que los alimentos se estropearan con el calor, o para poder tener las bebidas frías». El propio Ayuntamiento de Orduña se valió de este tipo de neveras para atender la salud de los vecinos.

Este sistema perduró hasta comienzos del siglo XX, quedando abandonados con la llegada de los primeros frigoríficos. En la ciudad se localizaban cuatro neveras: la del alto de las campas, la del Pico del Fraile, la municipal del castillo y la de la Fuente de la Choza.

La jornada para conocer estas infraestructuras se completará con una salida guiada el domingo, a las 9.30 horas desde el alto de las campas. El suministro de nieve a Orduña se sacaba a concurso anualmente y, como explican los expertos, «el que se quedaba con la subasta estaba obligado a llevar nieve a la nevera de la ciudad, que estaba en un altozano junto a la plaza, en el lugar en el que estuvo el antiguo castillo».

Para llenar esa rudimentaria fresquera, se recogía la nieve en el valle y, si no era suficiente, se traía de la sierra y de Orozko y Berberana. Se trataba de una instalación fija que, aprovechando los desniveles de la zona, se recubrió con mampostería para que el hielo tardara más en derretirse y aguantara mejor, detallan los organizadores de esta jornada.

Acuerdo con Villalba

Como eran materiales pobres, y con el paso del tiempo llegaban a resquebrajarse, en varias ocasiones hubo que reparar las paredes e incluso una vez se derrumbó, por lo que el Ayuntamiento mandó enladrillar dos de los muros.

De hecho, explican desde Adratan, «en 1769 la nevera de Orduña estaba ya inservible». Entonces, para afrontar la demanda de hielo y la conservación de los alimentos y bebidas, «fue necesario que Orduña y la localidad vecina de Villalba llegaran a un acuerdo para formalizar un contrato de arrendamiento de la nevera del Pozo del Agua por un periodo de siete años a cambio de 20 reales», detallan. Esa estructura se encontraba en Las Encrucijadas, cerca del Pico del Fraile. En las inmediaciones incluso se cree que se aprovechó la propia orografía del lugar y se acondicionó una de las cuevas para almacenar la nieve durante el verano. La visita del domingo se acercará precisamente a esta zona.

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