San Antonio se enfunda el chubasquero

La pregonera de este año, Cristina Lekanda, cede el testigo a Asier Nieto, encargado de enceder las fiestas el próximo año./LEIRE PÉREZ
La pregonera de este año, Cristina Lekanda, cede el testigo a Asier Nieto, encargado de enceder las fiestas el próximo año. / LEIRE PÉREZ

La lluvia a punto estuvo ayer de frustas el inicio de las fiestas del barrio alto de Etxebarri, que finalmente empezaron con un txupinazo multitudinario

LEIRE PÉREZETXEBARRI

El cielo dio un respiro. Aunque minutos después la lluvia volvió a hacer acto de presencia, las fiestas de San Antonio de Etxebarri pudieron arrancar ayer con el tradicional txupinazo. Había ganas. Centenares de personas esperaban ataviadas con los trajes festivos; no se dejaron amilanar por las tormentas. Minutos antes de las ocho de la tarde, Cristina Lekanda, pregonera, se paseaba por la plaza Zintururi. «El que quiera irse para casa, que se vaya; y, si no, que escuche. Os lo devuelvo, el año pasado lo pasé fatal gracias a unos cuantos cabrones que lo sabían y no me lo dijeron», comenzó su discurso.Se refería al homenaje sorpresa por el que todos los años se designa al protagonista del siguiente, un reconocimiento que en 2017 tuvo ella. «Este pueblo es maravilloso porque la gente que vivimos aquí hacemos y queremos que sea así», destacó.

Lekanda cedió el testigo a Asier Nieto, jugador de balonmano que se alzó el pasado año con la selección española junior con el Mundial. «Estoy orgulloso de representar a mi pueblo por todo el mundo», aseguró antes de que Gazte-Jo lanzase el txupinazo. Como novedad, a partir de ahora cada año una cuadrilla será la encargada de prender la llama.

Y con el traspaso de poderes llegó el momento de que los varios centenares de etxebarritarras allí concentrados pudieran bailar 'Dame la fiesta', de Alejandro Boue, la canción que este año han ensayado las cuadrillas y que fue grabada el pasado 5 de mayo precisamente en el Koadrila Eguna. Para guiar en los pasos a los valientes que salieron a la calle a festejar, se subieron al escenario representantes de Aratzak, Alaitsuak y Eguzkiak.

Desde abajo seguían los pasos el resto de integrantes del tercer grupo, una veintena de chicos y chicas que ya han superado la barrera de las veinte primaveras. «Teníamos demasiadas ganas. Nos han inculcado estas fiestas desde pequeños nuestros padres con sus cuadrillas», comentaron Itsaso Alonso y Andrea Martínez mientras seguían la coreografía.

En otra esquina, siete parejas y sus hijos portaban la camiseta de Jaiotxak 7. «Montamos la cuadrilla en el año 2011, pero añadimos al nombre el número siete porque nuestros hijos nacieron en el 2007 y fue a raíz de que fueran a la haurreskola cuando nos conocimos, porque todos hemos venido a vivir aquí de otras localidades», explicaron. E hicieron honor a lo que previamente había dicho Lekanda: unas fiestas para «todos».

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