Nada de alcohol ni drogas al volante

Ser capaz de caminar sobre una línea es una de las pruebas.
Ser capaz de caminar sobre una línea es una de las pruebas. / Yvonne Fernández

Galdakao acoge una iniciativa que simula cómo es la conducción estando ebrio

ÓSCAR GARCÍA MANCERAS

«Quita, que yo controlo». Todos hemos escuchado esta frase alguna vez de boca de algún aventurado, irresponsable y fanfarrón colega que, fruto de las copas que acababa de ingerir, no era consciente de que coger el coche en esas condiciones era una temeridad. Muchos ponen en riesgo sus vidas y la de la gente que les rodea al adoptar este tipo de actitudes. Para concienciar a los conductores, DYA Bizkaia ha realizado distintas acciones durante todo este verano, algunas de ellas coincidiendo con las fiestas, con el fin de evitar accidentes de tráfico motivados por la ingesta de etanol. Con unas carpas instaladas en el recinto festivo, tratan de mostrar lo que es ponerse al volante con unos tragos de más. «Se utilizan unas gafas especiales que lo que hacen es simular las distorsiones visuales que se producen cuando se ha consumido alcohol», detalla Sergio, uno de sus promotores.

La meta es lograr que, cuando uno coja un vehículo, la tasa de alcohol en sangre sea siempre 0,0. Galdakao se unió esta pasada madrugada al proyecto y colocó una carpa en la plaza Iturrondo. Volverá a repetir la experiencia el próximo sábado desde medianoche hasta las tres. Todos los interesados realizarán tres tipos de pruebas.

La DYA detalla que los participantes se sorprenden por lo rápido que tienen un accidente

«En primer lugar se les hace caminar por una línea recta del suelo, después se les invita a que abran la puerta del coche e incluso les damos una llave para que vean lo complicado que es acertar con la cerradura, y finalmente, dentro del simulador, hacen el proceso normal, es decir, ponerse el cinturón, arrancar y ponerse al volante para dar una vuelta a la ciudad», explican desde la DYA. «La mayoría de la gente sufre y se ha chocado en menos de un minuto», cuenta Sergio.

100 metros

Le ocurrió, sin ir más lejos, a Tomás del Hierro, concejal de Seguridad en el Ayuntamiento de Bilbao, y quien probó el simulador en la pasada Aste Nagusia. «He avanzado 100 metros y me he pegado contra una señal; la verdad que es algo que tendrían que hacer los chavales en los colegios antes de que se saquen el carné para que vean el peligro que supone para ellos y para los demás», dijo.

También se animaron a probar la experiencia dos ertzainas y dos policías municipales, algo que resultó curioso ante la mirada vecinal. «Estuvo cachondo porque lo vivieron en sus propias carnes», comentan en la asociación, cuyos responsables se muestran muy satisfechos con la acogida que está teniendo ya que, sostienen, son muchos los interesados en conocer de primera mano lo que es coger un vehículo bajo los efectos del alcohol.

Para las pruebas se emplean cuatro modelos de gafas en función del grado de etilismo. Las hay con un grado bajo y con otro más alto, y además un tipo simula la conducción por el día y otra por la noche. «Según veamos a cada persona usamos una u otra, o depende de la gente que esté esperando, pero sí que es cierto que las de la noche casi ni las usamos, porque, si ya es difícil conducir borracho, imagínate con la oscuridad», precisan.

Las de nivel bajo equivalen aproximadamente a entre 0,4 y 0,6 miligramos de alcohol en sangre, mientras que las otras ascienden a desde 0,8 hasta los 1,5 miligramos. «Experimentan la disminución visual sin la excusa del ‘yo controlo’ que produce la euforia de haber bebido, y todo el mundo queda muy sorprendido porque al de nada tienen un accidente», especifican.

En general, los participantes salen con sorpresa tras someterse al test. «Suelen recalcar la dificultad, lo despacio que tienen que ir y lo poco que tardan en tener un accidente», desvela Sergio. Es, sin duda, una forma fehaciente de dejar claro que ante la ingesta de alcohol nada de ponerse al volante, al igual que cuando se han consumido drogas. El próximo sábado también se tratará este asunto en la plaza Iturrondo. La asociación Ai Laket estará allí en una carpa para testar las distintas sustancias y reducir así riesgos en este campo.

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