El Correo

El Consistorio de Galdakao regula los ingresos máximos para comprar lonjas transformadas en pisos

  • La normativa para habitar bajos recoge que las personas que los adquieran no podrán superar una renta de 39.000 euros

El pleno del Ayuntamiento de Galdakao aprobó el jueves la ordenanza que permitirá convertir lonjas en pisos. Y lo hará, siguiendo la línea de otros municipios vizcaínos como Bilbao, con la mirada puesta en dar la oportunidad a cualquier vecino de tener una vivienda digna. En ese sentido, uno de los artículos de la normativa establece que los compradores de esos bajos tendrán que acreditar «que no superan los ingresos máximos correspondientes al régimen de VPO», una cuantía que el Gobierno vasco establece actualmente en 39.000 euros anuales. De acuerdo a otro epígrafe, «el propietario tendrá que ofrecer al Ayuntamiento la lonja convertida en piso antes que al mercado libre con el objetivo de frenar la especulación, aunque el Consistorio podrá comprarlo o no». Además, deberán venderse con el mismo precio de una VPO multiplicado por 1,4.

Estas medidas son nuevas respecto al borrador de ordenanza presentado en noviembre y surgen de una propuesta de EH Bildu para evitar que «constructoras y promotoras» se lucren transformando bajos en viviendas. Sin embargo, el edil de la coalición soberanista Iñigo Hernando criticó «la ausencia de pisos de alquiler social y que se haya tenido en cuenta a medias nuestra propuesta», ya que ellos reclamaban también que esas lonjas se calificasen como viviendas de protección pública tasadas municipales. El portavoz jeltzale, Fernando Izaguirre, detalló que, «con la medida de intervención por parte del Ayuntamiento, nos hemos querido precisamente acercar a las peticiones sociales que hacía EH Bildu».

Difícil encaje comercial

Según los cálculos del Ayuntamiento, esta nueva reglamentación solo afecta en la actualidad a unos 40 locales que carecen de licencia para actividades económicas, aunque abre la posibilidad de incorporar otros en zonas que ya estén construidas. Uno de los objetivos que persigue, de hecho, es dar salida a bajos con difícil encaje comercial e impulsar un municipio más compacto y menos expansivo.

La normativa, que fue aprobada con los votos favorables del equipo de gobierno (PNV-PSE), el rechazo de la formación abertzale, Galdakao Orain e Irabazi y la abstención de Usansolo Herria y PP, establece también las condiciones mínimas de habitabilidad. Todas las casas, por ejemplo, deberán ser completamente accesibles para personas con movilidad reducida, por lo que los pasillos no pondrán tener una anchura inferior a 95 centímetros y las puertas a 90.

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