El Correo

Dima y Zeanuri regresan a febrero y honrarán este sábado a San Blas

  • La «única ermita de Bizkaia» dedicada en exclusiva a este mártir celebra en junio la fiesta porque hace mejor tiempo

A muchos les resultará extraña una celebración por San Blas en pleno junio, pero así se hace en los municipios arratianos de Dima y Zeanuri. Este sábado, a partir de las 12.30 horas, se desarrollará en la ermita en honor a este mártir el programa de la festividad. El sacerdote del que depende este templo, Roberto Jauregibeitia, oficiará la misa y el coro animará los momentos previos al barauskarri o hamaiketako.

Una jornada que suele llenar la iglesia gracias a los vecinos y conocidos del entorno que se acercan a disfrutar de tal tradicional fecha. Antiguamente, las celebraciones tenían lugar cuando correspondía, el 3 de febrero, pero se modificó. «El principal motivo fue el tiempo, porque a principios de febrero no acompaña, y además ahora le viene mejor a la gente, por lo que se decidió ponerla el primer sábado de junio», explica José Mari Kortazar, párroco arratiano. Además, detalla, «entonces se llevaban semillas de maíz y alubias para bendecirlas en la misa antes de la siembra». «Con el cambio de fecha, esa costumbre ya no se hace, puesto que la cosecha ha terminado y ya no tiene sentido», argumenta Kortazar. La coqueta ermita de San Blas es la única dedicada en exclusividad a este santo en Bizkaia, ya que en la de Zeberio, por ejemplo, comparte protagonismo con San Pedro. Además, es uno de esos templos religiosos que servían hace años «para marcar el límite entre dos pueblos».

Un pie en cada pueblo

«Siempre existía la discusión de si pertenecía a Dima o a Zeanuri», cuenta Kortazar. De hecho, es muy común el dicho «San Blas gurea, oin bat Zeanin eta Diman bestea», que significa «nuestro San Blas tiene un pie en Zeani (Zeanuri) y el otro en Dima».

Finalmente, se decidió que el edificio estuviera a cargo de la parroquia de Dima. A pesar de ello, se alcanzó un acuerdo y cada año se alternan los mayordomos de la iglesia, es decir, los encargados de su mantenimiento. «En un paisaje precioso la ermita merece una visita cualquier día del año, pero más si cabe este próximo sábado», concluye José Mari Kortazar.

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