Un centenar de vizcaínas huyen con sus hijos de sus casas por el maltrato de sus parejas

En total, 176 personas llegaron el año pasado a estos pisos de acogida.
En total, 176 personas llegaron el año pasado a estos pisos de acogida. / Mitxel Atrio

«Acogemos a las que no tienen a nadie a quien recurrir, así que sabemos que fueron muchas más a lo largo de 2016», revela Teresa Laespada

Jesús J. Hernández
JESÚS J. HERNÁNDEZ

Muchas veces, detrás de una agresión machista no hay solo una historia personal repleta de angustia, sino varias. Durante el año pasado, 94 mujeres vizcaínas salieron de sus casas con urgencia y fueron acogidas en dependencias de la Diputación. A menudo, es la propia Ertzaintza quien da la alerta a la institución foral después de intervenir en un domicilio. La mayoría de ellas no escaparon solas. 82 hijos les acompañaban en ese primer salto a una nueva vida, casi todos menores. En total, 176 personas llegaron el año pasado a estos pisos de acogida.

Son cifras oficiales del avance del Observatorio de la Violencia de Género de Bizkaia, que será público en breve y al que ha tenido acceso EL CORREO. Es el estudio mejor documentado de los que se realizan anualmente en Euskadi, ya que reúne información de los municipios, de la Diputación, del Gobierno vasco y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). «Hay que tener en cuenta que nosotros acogemos a aquellas mujeres que no pueden o no quieren recurrir a un familiar o a una persona cercana. Por ese motivo, la cifra total de vizcaínas que salieron de urgencia de sus casas en 2016 es, con toda seguridad, más alta», valoró ayer Teresa Laespada, diputada foral de Empleo, Inclusión Social e Igualdad, en declaraciones a este diario. Pisos repartidos por el territorio y de los que no se debe conocer la ubicación exacta, como es natural. Lugares donde el año pasado casi un centenar de mujeres y sus hijos se sintieron a salvo a cualquier hora del día o de la noche.

Los técnicos forales les ayudan con las gestiones y les dan apoyo psicológico desde el primer momento

Allí pasan hasta dos semanas. Un tiempo suficiente para que los técnicos de la Diputación les acompañen en todas las gestiones necesarias. Entre las más frecuentes, regresar a casa a por algo de ropa bajo protección policial -muchas salen con lo puesto-, presentar una denuncia si quieren hacerlo y apoyo psicológico desde el primer minuto. En total, 1.687 personas recibieron apoyo psicológico el año pasado. La Diputación amplió esta asistencia a los hijos en 2016 porque son víctimas también de esta violencia. En algunos casos ellos son la razón última que les ayuda a escapar. Las mujeres cada vez llegan con más menores a su cargo.

«Hay un primer momento en el que necesitan también un poco de espacio y tranquilidad. Asumir lo que les está pasando. Luego las profesionales les explican sus derechos, su situación jurídica y las diferentes posibilidades que existen. Algunas optan, unos días después, por irse a casa de un familiar o de alguien cercano y el resto pasan en dos semanas a los recursos de media y larga duración. Pero en todos los casos se les acompaña permanentemente», explica Laespada. Sus pisos son un primer refugio, abierto las 24 horas, que recuerda a cada una de las víctimas de violencia machista que tienen siempre un lugar a donde ir.

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