Mesa de barrio

Ayuntamiento y vecinos trabajan para mejorar Otxarkoaga

Mesa de barrio
Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

El Ayuntamiento volvió a reunirse ayer con los vecinos de Otxarkoaga. En la frase, claro, hay una de esas sinécdoques. Los vecinos son algunas asociaciones de vecinos. Puestos a ser puntillosos, el Ayuntamiento es más bien el gobierno, aunque ayer el gobierno casi se moviliza al completo, dando por un segundo la impresión, muy inquietante, de que hubiese en Bilbao más concejales que vecinos. Además del alcalde, al encuentro acudieron los ediles de Urbanismo, Seguridad, Vivienda e Igualdad y Convivencia.

Semejante despliegue de poder municipal deja claro que, cuando va a cumplirse un mes del asesinato de un matrimonio de octogenarios en su casa de la calle Zizeruena, la situación en Otxarkoaga no es un asunto municipal menor, ni tampoco uno que se reduce a un problema policial. Las asociaciones venían quisieron dejarlo claro desde un principio. «No se trata de decir ‘el que la hace la paga’, se trata de poner los medios para que no la haga nadie», dijo en aquellos días tristes un portavoz vecinal, consiguiendo apretujar en pocas palabras una idea lógica y una de esas infalibles antropologías optimistas.

Sabedores del tradicional poder anestésico de los informes, otra de las cosas que dijeron entonces los vecinos fue que no querían más estudios, planes o programas. Lo que querían era sentarse a una mesa en la que fuese posible tomar decisiones. Con el Ayuntamiento, pero también con la Diputación y el Gobierno vasco.

Tras una reunión inicial a finales de enero, esa mesa fue tomando forma ayer. Sorprende que no vaya a sentarse en ella la Diputación, pero lo harán el resto de instituciones. Como preámbulo, los vecinos ya han ido escuchando cosas concretas: rehabilitaciones urbanísticas, impulso a la vivienda para jóvenes, planes socioeducativos, y de atención a los mayores...

El Ayuntamiento también se compromete a poner más policías en el barrio, no sea que haya quien, pese a contar con medios para no hacerla, termine haciéndola igual. Está previsto que algunos de los nuevos agentes se encarguen de esa labor de contacto diario y prevención que distingue a la policía de proximidad. Hace falta tiempo para comprobar si estas medidas, y las que vengan, funcionan; pero a los vecinos, que tantas veces se han reconocido abandonados, les agradará verlas en marcha.

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