Mensaje en una botella: el viaje de la 'Amatxu de Begoña' a Tenerife

José Andrés Etxebarria, secretario de la bilbaina Cofradía de Nuestra Señora de Begoña, y Javier Diago, abad de la misma, durante la presentación de la campaña de recogida de donativos.
José Andrés Etxebarria, secretario de la bilbaina Cofradía de Nuestra Señora de Begoña, y Javier Diago, abad de la misma, durante la presentación de la campaña de recogida de donativos. / Efe

La Cofradía de Bilbao inicia el día 15 una campaña de donativos para culminar el templo dedicado a la virgen en Almáciga, el rincón tinerfeño a donde llegó, en 1948, un mensaje lanzado al mar por unos peregrinos vizcaínos

Jan Echevarría
JAN ECHEVARRÍABilbao

Es una historia emotiva, preciosa. Podría servir para escribir el guión de una película e incluso dotar de inspiración a quien quiera escribir una bonita novela. Todo se remonta a 1948. En aquel año, una botella procedente de Bilbao llegó a Almaciga, en Tenerife, y ello motivó décadas después la construcción de un templo en este rincón tinerfeño. La botella había sido lanzada al mar por aquel entonces por unos peregrinos vizcaínos y hoy no hay en Almaciga quien no conozca la curiosa historia. Es tan impresionante que nosotros también deberíamos dedicar parte de nuestro tiempo a difundirla.

Y en eso está la Cofradía de Begoña de Bilbao que el día 15 iniciará una campaña extraordinaria de recogida de donativos para ayudar a terminar el templo dedicado a la misma Virgen, la de Begoña, en Almáciga.

El objetivo inmediato de la cofradía es conseguir enviar 30.000 euros para las obras de finalización del templo, que se iniciaron en 2006. En un par de años (en 2019, concretamente), la idea es que la iglesia pueda ser bendecida por el 70 aniversario de la llegada de la botella, informan en un comunicado los organizadores de la campaña.

La Cofradía comenzará la campaña enviando a Almáciga todos los donativos que reciba el 14 y 15 de agosto y en la romería del 11 de octubre, además de los ingresos que se hagan en cuenta con las palabras 'Almáciga' y 'Tenerife'.

La Cofradía, además, ha impreso este año 30.000 estampas que reproducen una lámina con la Virgen de Begoña enviada desde Bilbao a Almáciga en 1948 y en su reverso figura la oración en castellano, en lugar del 'Begoñako Andra Mari', para compartir las estampas con la parroquia de esta población canaria.

Fotos: En la primera imagen, el templo dedicado a la virgen en la actualidad. En las otras dos, cuando estaba en obras. / Autor: José Luis González

Designio divino

La historia de la Virgen de Begoña de Almáciga es de una belleza casi novelesca, indica la Cofradía, pues en agosto de 1948 el bilbaíno Martín Valle, que iba con su grupo de Acción Católica a bordo de un barco en peregrinación a Santiago de Compostela, tuvo la idea de lanzar una botella al mar con un documento firmado por todos en el que se decía que «saludan a los que encuentren este mensaje y piden al Señor encontrarse en el cielo». Junto con el mensaje, introdujeron en la botella cinco estampas con la imagen de la Virgen de Begoña, patrona de la peregrinación, una por cada misterio del Rosario.

En abril de 1949 la botella arribó a la playa de Almáciga, un pequeño pueblo de gente humilde en la punta nordeste de Tenerife, una costa de una belleza agreste, donde la encontró el joven matrimonio formado por Eusebio Sosa y Benita Izquierdo que, al no saber leer, la llevaron a la maestra del pueblo, Doña Clotilde. Desde aquel momento, con sorpresa primero y emoción después, el matrimonio y la maestra se mostraron convencidos de que la llegada de la botella con su mensaje a su humilde pueblo no fue una casualidad, sino un designio divino.

Pronto se unió a ellos todo el pueblo de Almáciga, donde decidieron que la Virgen de Begoña fuera su patrona, y la del equipo de fútbol local. Así, en agosto de 1949 la maestra escribió a Martín Valle y el resultado fue el inicio en Bilbao de una suscripción popular con la que se sufragó la realización de una imagen de la Virgen de Begoña con su manto.

La imagen, tras ser solemnemente bendecida, partió en barco hacia Tenerife en mayo de 1950 en un baño de multitudes, como acreditan las fotos de la época, y fue recibida de igual forma en la isla hasta su llegada a Almáciga en procesión marítima, flanqueada por todos los pescadores. En Almáciga fue entronizada en una pequeña ermita pero, después de medio siglo, se comenzó a construir en 2006 un templo más grande cuyas obras avanzan a medida que se reciben donativos.

La Cofradía de Begoña espera que su iniciativa tenga un importante eco en Tenerife y que su esfuerzo conjunto permita cumplir con el objetivo de un nuevo templo dedicado a la Amatxu de Begoña para 2019.

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