Los dos menores acusados del doble crimen de Otxarkoaga han estado bajo la tutela de la Diputación

Una vecina observa la esquela de las víctimas./IGNACIO PÉREZ
Una vecina observa la esquela de las víctimas. / IGNACIO PÉREZ

Sobre uno de ellos pesaba una orden de detención desde finales de noviembre por robo con violencia y agresión

David S. Olabarri
DAVID S. OLABARRI

Los dos chicos de 14 años acusados de haber dado muerte a Rafael y Lucía, el matrimonio de 87 años de Otxarkoaga que fueron asesinados a golpes y cuchilladas el pasado jueves, habían estado bajo tutela de los servicios sociales de la Diputación foral de Bizkaia, que se encarga de dar protección a los menores en riesgo de exclusión social. Los dos adolescentes arrestados el domingo, además, se habían fugado en alguna ocasión de centros forales que, en todo caso, no eran de régimen cerrado. Es decir, a diferencia del centro de Zumarraga -donde cumplen condena sin poder salir a la calle los menores que han cometido delitos muy graves o que han reincidido en muchas ocasiones-, en los espacios de los que se fugaron estos adolescentes se da cierta libertad a los jóvenes, con independencia de que hayan sido acusados de algún delito, ya que se considera que se trata del mejor itinerario dentro de su proceso de educación. Sobre uno de ellos, además, pesaba una orden de búsqueda y captura por tres agresiones y un robo con violencia que protagonizó el pasado 23 de noviembre.

Estos dos arrestados provenían, pues, de entornos desestructurados y sufrían importantes problemas de arraigo social. En el caso de uno de ellos, fueron los propios servicios sociales los que quitaron la tutela a su madre ya que se podía encontrar en una situación de desamparo. En ocasiones son los propios padres los que deciden ceder la custodia de sus hijos cuando se ven sobrepasados por la conducta de los menores o no se ven capaces de proporcionarles los cuidados básicos. Otras veces, en cambio, son los propios trabajadores sociales los que deciden tomar cartas en el asunto al ver que los jóvenes puedan encontrarse en riesgo de exclusión social. En términos generales, la Diputación tutela en la actualidad a 853 menores. En este grupo hay desde recién nacidos hasta adolescentes a punto de cumplir la mayoría de edad.

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En el caso de los dos acusados del homicidio del matrimonio de octogenarios se suman varios condicionantes. Uno de ellos estuvo una temporada en un centro de la Diputación vizcaína en Laukiz, de donde se ‘fugó’ en diversas ocasiones. En su historial tiene diversos robos con violencia, hurtos y agresiones. Su madre insiste en que ha pedido ayuda a las instituciones en muchas ocasiones por el comportamiento de su hijo. Y ayer afirmó a este diario que en los últimos tiempos le habían devuelto la tutela del chaval.

El segundo menor de 14 años también estuvo bajo la tutela del Departamento de Acción Social de la Diputación de Bizkaia. Este chico, al que los investigadores consideran el más violento, también se fugó de otro centro.

Robo de móvil

Sobre este último chico pesaba además una orden de búsqueda y captura que fue dictada después de que agrediese a un profesor y a dos alumnos en el centro educativo de Otxarkoaga en el que había estudiado en el pasado. El ataque se produjo después de que el supuesto asesino de Rafael y Lucía tratase de robar un teléfono móvil a otro menor en el patio del recinto educativo. El docente que trató de intervenir recibió también un puñetazo en la nariz. Al no presentarse en el juzgado, se dictó una orden de detención contra el menor que estaba vigente.

En su contexto

853
es el número de jóvenes tutelados por la Diputación de Bizkaia. En el listado hay desde recién nacidos hasta adolescentes a punto de cumplir la mayoría de edad. Los motivos que pueden llevar a un pequeño a esta red son la alta exclusión social, el desamparo, los abandonos de progenitores y problemas graves de conducta.
La guarda
La Diputación trabaja con diferentes situaciones. Las más comunes son la guarda y la tutela. En la primera, los progenitores conservan la tutela oficial. Es una figura temporal, a priori. Deriva habitualmente de graves conflictos domésticos con el menor. Muchas veces son los propios padres quienes piden ayuda a la institución al verse sobrepasados por su comportamiento.
La tutela foral
La tutela foral se ejerce cuando no hay progenitores ni familiares que puedan hacerlo. Un caso habitual son los Menores No Acompañados (MENAs) que llegan solos a territorio vizcaíno. Ni tienen nexos familiares ni hay posibilidad de establecerlos. La pérdida de la tutela en progenitores nacionales suele estar relacionada con graves problemas mentales y drogadicciones severas.
¿Cuándo se actúa?
La Diputación, según explica en su web, «actúa en cuanto tiene conocimiento de que un menor de edad puede estar en situación de desprotección» y «cuando hay desamparo, deberá asumir la tutela». Se intenta que el tiempo en los centros sea el menor posible. Hay varios programas forales especialmente destinados a chavales «de entre 13 y 18 años con graves problemas de conducta».

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