«Lo mejor es que metan a mi hermano en prisión»

El principal acusado y otros implicados en la agresión./E. C.
El principal acusado y otros implicados en la agresión. / E. C.

La familia del principal acusado de la paliza que dejó sin visión en un ojo a un joven portugalujo lamenta que «no haya habido forma de encauzarle»

Ainhoa De las Heras
AINHOA DE LAS HERAS

La familia de L.W.E.Y.E.H., de 19 años, principal acusado de la agresión que dejó sin visión en un ojo a un joven portugalujo el 22 de diciembre en el metro de Bilbao, se siente víctima también de la escalada violenta del joven. «No tenemos la culpa, nosotros también sufrimos mucho», lamenta su hermana en conversación telefónica con este periódico.

Hasta el punto de realizar unas declaraciones sorprendentes: «Lo mejor es que a mi hermano lo metan a prisión, que es donde tendría que haber entrado nada más abandonar el centro de menores» de Zumarraga, del que salió a mediados del pasado mes de noviembre. «No entiendo por qué le han dejado suelto». El joven, que ya es mayor de edad, tiene pendientes aún varias causas por robos y peleas, que deberá cumplir en una cárcel de adultos. El intento de robo con violencia y de lesiones por agresión que afectan a un órgano principal del que ahora será acusado por los hechos de Abando le pueden suponer una pena de entre entre cinco y diez años de cárcel.

Malas compañías

«Nunca antes había llegado a esto, a sacarle el ojo a un chico», se entristece la joven, que a diferencia de su hermano hace una vida totalmente integrada en la sociedad. Tras intentar robarles un móvil en la calle Arbolantxa, L.W.E.Y.E.H. y un grupo de conocidos persiguieron a la víctima y un amigo hasta acorralarles en la entrada del suburbano por la boca de Berastegi. Allí, atacó al muchacho, vecino de Portugalete, con el cuello roto de una botella de cristal. La víctima sufrió una lesión grave en un ojo, de la que podría finalmente recuperarse, además de una fractura nasal y cortes en el cuero cabelludo. Tras permanecer varios días ingresado en el hospital de Cruces, recibió el alta el pasado martes y se encuentra en su casa, «bien y tranquilo», según su padre. Su amigo también fue víctima de varios golpes que le causaron un hematoma en un ojo y otras lesiones de pronóstico menos grave.

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De origen marroquí, el acusado y su hermana nacieron en España y se desplazaron a Bizkaia con su madre desde otro punto de la península. Siendo menor, L.W.E.Y.E.H. dejó de estudiar, «se juntó con malas compañías, con gentuza de la que no ha habido forma de separarle» y empezó una deriva que le ha llevado por numerosos centros de protección y reformatorios. El único de Euskadi se ubica en Zumarraga. «Se ciñen a que cumpla una medida penal».

Los educadores y psicólogos que han tratado de reconducir la trayectoria del joven han fracasado en su intento. «No ha habido forma de encauzarle. Consume y cuando no tiene dinero, roba y se pone violento», admite su hermana, por lo que supone que el día de los hechos «él y los demás iban hasta arriba de todo». «Él dice que no se acuerda de nada, que si hay imágenes habrá sido él, pero que no sabría decir si fue él u otro».

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