La mascota de... Deu Txakartegi: «Me monta una fiesta todas las mañanas»

Deu y Olga en la campa de Arrigunaga, en Algorta./PEdro Urresti
Deu y Olga en la campa de Arrigunaga, en Algorta. / PEdro Urresti

Al vocalista del grupo WAS siempre le han encantado los perros. Cuando era niño, la familia tenía un caniche marrón que se llamaba Trufo. «No era el típico caniche arreglado de película, sino más bien como con rastas», evoca.

CARLOS BENITO

Deu Txakartegi y su mujer siempre han tenido mascotas con nombre de chica. La anterior fue Marta, una bobtail bautizada así en homenaje a la famosa perra de Paul McCartney, aquella que inspiró la canción de los Beatles 'Martha My Dear'. También a Olga le estuvieron buscando un nombre relacionado con la música: «A esta, como es negra, le iba más algo de jazz, en plan Ella Fitzgerald, pero al final nos dimos cuenta de que también le quedaba muy bien el rollo ruso. Acabó llamándose Olga, que no es un homenaje a nadie. Aun así, Marta era de los Beatles y esta es de los Stones», bromea el vocalista de WAS.

Lo cierto es que, inevitablemente, los perros de su casa acaban familiarizados con el mundillo del rock and roll. De Marta todavía se recuerda una vez que se pasó un concierto entero debajo del escenario, en Mendaro, y aún más aquella otra actuación en San Sebastián en la que apareció repentinamente al lado de su dueño, para deleite del público. «A Olga no la hemos llevado tanto, porque con el tiempo te das cuenta de que no disfrutan mucho: los platos de la batería no les gustan y escucharme a través de los altavoces también les causa una sensación rara. Pero, desde luego, es una perra muy acostumbrada a convivir con la música y los instrumentos. Recuerdo una vez que veníamos de vacaciones de Cádiz y tocábamos en un festival en Málaga, así que la llevamos en plan 'pack' familiar: todo el mundo quiso hacerse fotos con la perra, ¡muchas más que conmigo!».

Olga

Raza:
Pastor de Brie.
Edad:
10 años.
Peso:
33 kilos
Carácter:
cariñosa, noble, un poco desconfiada con los extraños.
¿Alguna manía?
Le encantan las botellas de plástico. Las transporta por el paseo «como quien lleva una Fender Telecaster del 56».

¿Cómo es Olga? «Un poco desconfiada y miedosa de primeras. No se arrima a cualquiera, es muy vasca en ese sentido. Pero después es cariñosa y noble, la queremos un montón. Y es muy buena. Los perros pastores molan porque son bastante formales: Olga obedece cuando la llamas, no cruza la calle...». Habiendo tenido un bobtail y un pastor de Brie en la familia, parece evidente que a Deu le gusta un tipo muy determinado de perro: «Sí, nos encantan los pastores, porque son muy de manada, como nosotros, y además son muy achuchables, muy osetes, con su pelo largo... Un poco como yo, ja, ja...», se ríe.

La más chula del paseo

¿Ese pelazo no exige muchos cuidados, por mucho que a una perra roquera se le tolere cierto desaliño? «Qué va, da mucho menos trabajo de lo que parece. La bobtail era peor, porque tenía un pelo más fino, más lioso. Esta, con peinarla más o menos una vez a la semana, tira con un nivel aceptable». En Algorta, un pueblo donde todo el mundo parece tener perro, Deu ve a su Olga como «la más elegante y la más chula del paseo».

La perra se ha ganado un apodo, Ginger Rogers, por ese claqué excitado que suele hacer con las uñas cuando se pone contenta. «No solo me recibe entusiasmada cuando llego a casa, sino que me monta una fiesta todas las mañanas cuando me levanto», agradece Deu, convencido de que un perro aporta grandes mejoras a la vida humana: «Hay dos cosas. Por un lado está el paseo, que es un rollo físico y mental, algo que te sienta bien. Para mí es una vía de escape: cuando tienes algún marrón, cuando todo se te nubla un poco, no hay nada como pasear con la perra para coger oxígeno. Y, por otro lado, está el rollo más sentimental, el momento achuchón, cuando le doy mimos o me da mimos ella a mí. ¡Son 33 kilos de perro para abrazar!».

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