Las mascotas de... Kerman Lejarraga: «La pequeña le roba la comida a la grande»

Kerman Lejarraga posa con sus perras Gora y Kiwi en el ring del MampoGym, el gimnasio donde entrena./Fernando Gómez
Kerman Lejarraga posa con sus perras Gora y Kiwi en el ring del MampoGym, el gimnasio donde entrena. / Fernando Gómez

El boxeador vizcaíno no se imagina sin la compañía de su perra, Gora, que ha tenido que ceder algo de espacio a la nueva mascota de la familia, Kiwi

Carlos Benito
CARLOS BENITO

En torno a Kerman Lejarraga se disputa constantemente un combate que no tiene nada que envidiar a los de boxeo. Es un enfrentamiento desigual en el que las dos rivales explotan virtudes contrapuestas: por un lado, una paciencia inquebrantable, casi budista; por el otro, la vitalidad insultante de la juventud. En una esquina del ring tenemos a Gora, la perraza negra; en la otra... bueno, la otra ya está vacía, porque Kiwi, la perrita marrón, no puede pararse quieta ni un segundo: corre, salta, vuela, se luce en frenadas tan espectaculares como innecesarias y, sobre todo, incordia de mil maneras a su impasible compañera.

«Gora es muy buena, no se mete en líos, ni siquiera gruñe. La pequeña, en cambio, está todo el día así: me ha destrozado el coche por dentro, me ha sacado toda la gomaespuma del sofá de casa, le roba la comida a la grande... Estás viendo la tele y la ves pasar, ¡zum, zum, zum! Pero, claro, es todavía una niña: también Gora me destrozó en un cuarto de hora unos guantes nuevos y, ahora, ni se acercaría a ellos», explica el boxeador, mientras Kiwi se emplea a fondo con la oreja de la sufrida perra adulta.

Gora

Raza
Gora es un cruce de pitbull y Staffordshire
Edad
Seis años
Peso
28 kilos
Carácter
Tranquila y paciente

En realidad, la perra de Kerman es Gora. Y si queda alguna duda, basta ver el gran tatuaje con su nombre que luce en el pecho o la G que adorna su antebrazo. Cuando la compró, le engañaron con la edad, y de pronto se vio con un cachorrillo de un mes al que tenía que dar pan con leche y comida triturada. «Dormía con ella todas las noches», recuerda de aquellos días. Entre los dos se creó un vínculo indestructible: los amigos de Kerman se asombran de la lealtad ciega de su perra, que lo contempla como a un dios y es capaz de arrastrar objetos muy pesados con tal de acercarse a él.

El mejor psicólogo

La devoción es mutua: «Me voy a entrenar con ella, a correr por el Pagasarri, y lo aguanta todo. Es superresistente y solo se preocupa de seguirme: ni siquiera mira a otros perros, ni a las vacas. Yo sin esta perra no me imagino, ¡cómo voy a estar sin ella! Es algo increíble, mi mayor apoyo y también el mejor psicólogo: si tengo algún problema, ella me hace salir de él; si paso un mal momento, ella lo entiende. A mí me lo contaban y no me lo creía, pero es así: discuto con la mujer y la perra se levanta y se marcha. Cuando me operaron de la mano, estuve una semana en la cama, jodido de dolor, y la pasó entera conmigo», elogia el ‘Revólver de Morga’, que admira el aguante y la entereza de su perra.

Una vez la atropelló un autobús y salió ilesa. En otra ocasión, se rajó las patas con unos vidrios rotos y siguió hasta casa sin siquiera quejarse. Quizá sea innecesario especificar que, en opinión de Kerman, la mala fama de razas como el pitbull está absolutamente injustificada: «El problema son los dueños. Un perro es como un niño: si lo crías mal, te saldrá un cabrón. A algunos perros los hacen malos».

Kiwi

Raza
Kiwi es un cruce de pinscher y teckel
Edad
Seis meses
Peso
4 kilos
Carácter
Revoltosa, inquieta y tremendamente celosa. @Es muy jóven todavía#

Kiwi es prácticamente una recién llegada, después de que la mujer de Kerman encontrase un anuncio en internet, y ha revolucionado las rutinas domésticas con su carácter retozón y efervescente. «La grande está quieta, tumbada, y la otra saltando y mordiendo». ¿Kerman se las puede imaginar como dos boxeadores? «Bufff, Gora sería durísima. Kiwi, una llorona de la Virgen. ¡Llora hasta cuando está contenta!».

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