El escritor Emilio Ortiz y Spock: «Sueño con él y creo que él sueña conmigo»

Emilio y Spock, retratados en Madrid./alberto ferreras
Emilio y Spock, retratados en Madrid. / alberto ferreras

Escritor, autor de 'La vida con un perro es más feliz'. Cuando era niño, en su casa tenían a Draco, un cruce de pastor alemán y perro lobo, pero a Emilio no le interesó el mundo canino hasta que tuvo a Spock: «No era que no me gustaran, pero me resultaban indiferentes: iba a casa de amigos con perro y no les hacía caso, apartaba la mano si me la lamían».

Carlos Benito
CARLOS BENITO

Antes de nada, hay que pedir disculpas a Emilio Ortiz y al propio Spock, porque seguro que el título de esta sección no les hace mucha gracia. El escritor, nacido en Barakaldo y afincado en Albacete, no es partidario de la palabra 'mascota' y prefiere hablar de «compañeros, amigos o incluso hermanos de cuatro patas». Y, en cualquier caso, está claro que a Spock se le queda pequeña esa categoría: desde hace ocho años ejerce de perro guía de Emilio, que se quedó ciego a los 25 como consecuencia de la retinosis pigmentaria. «Spock para mí lo es todo, y yo para él supongo que también. Pasa todo el día conmigo: no me lo llevo a los sitios que pueden ser peligrosos, como los conciertos de rock, porque le pueden pisar y además creo que el rock no le gusta. Pero esas pocas veces es como si me faltara algo: busco todo el rato la correa y me imagino que él se sentirá igual. Yo sueño con él y creo que él sueña conmigo».

Emilio y Spock componen una pareja imponente: un tiarrón de metro noventa con un perrazo de 62 centímetros de alzada. «Es un ejemplar enorme», se ríe el escritor, que lo recibió ya bautizado con ese nombre de ciencia ficción: «Yo no soy fan de 'Star Trek', pero el nombre lo elige la familia de acogida que lo socializa, allá en Estados Unidos. Después, lo supervisa la escuela de perros guía: suele tratarse de monosílabos o bisílabos, porque quedaría muy bonito que se llamasen Whitney Houston o Carlos Javier, pero resultaría poco práctico a la hora de darles órdenes». Cuando Emilio acudió a hacer el curso correspondiente, surgió el flechazo: «Yo lo siento por mis compañeros, pero Spock era el más juguetón de aquella promoción. No sé si el mejor perro guía, pero el más travieso seguro: yo diría que incluso tiene sentido del humor. Ahora mismo sabe que estoy hablando de él. Con casi 10 años, ya habría podido sentar la cabeza, pero no».

Desobediencia inteligente

Lo que más le gusta a Spock es salir al monte: «La última vez que estuve por nuestra tierra, lo solté en Akarlanda y se lo pasó bomba. Le encanta correr por los montes de Bizkaia, por los pinares de Menorca... Es feliz dando carreras tremendas, aunque de vez en cuando viene y me toca con el hocico para que sepa que no se ha escapado». Porque, claro, su carácter expansivo y retozón ha de conjugarse con la implacable responsabilidad propia de los perros guía, unos trabajadores especializados con unas habilidades que siguen maravillando a Emilio: «Dentro de su oficio, hay una facultad que me asombró desde el principio: la desobediencia inteligente. Está enseñado a obedecer a su tutor, su dueño, su jefe, pero, cuando la integridad de la persona está en peligro, la seguridad prima sobre la obediencia. Si hay una zanja y le pido que avance, él podría saltar como un león, pero me desobedece. Es maravilloso».

La admiración y el amor por Spock tienen su reflejo en las obras de Emilio. Su primera novela, 'A través de mis pequeños ojos', cuenta la historia de un perro guía cuyo referente está muy claro. Y en 'La vida con un perro es más feliz', donde da voz a unos cuantos animales, Spock aparece mencionado varias veces y tiene reservado el privilegio del último ladrido, como protagonista del epílogo. «Cuando termino de escribir en el ordenador -relata Emilio-, suena la musiquita de Windows y Spock se levanta de inmediato, porque la conoce y sabe que ya podemos jugar».

Spock

Raza:
golden retriever.
Edad:
9 años.
Peso:
42 kilos.
Carácter:
es alegre, enérgico, muy juguetón y travieso, pero intachable en su tarea de guía.
¿Alguna manía?
Le encanta jugar al escondite por la casa. Incluso aguanta la respiración para que Emilio no lo encuentre.

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